lunes, 22 de mayo de 2023

La muerte de papá(Reflexión poética dedicada a su madre y a su abuela.

Las heridas del alma, se cosen con las agujas del reloj. O eso dicen. Lo dudo, pues lo cierto es, que las heridas de vuestro adiós, siguen tan tiernas como en el ayer. Aunque también dicen, que para que una herida sane, debes dejar de tocarla. ¿Pero como dejar de tocar, aquello que me hace sentir viva? ¿Cómo no acariciar, el recuerdo que me da calor? Cuando tiemblo de frío, y el único abrigo en este invierno eterno, es el recuerdo de vuestro amor. No renunciaré nunca, a algo que es tan mío y tan de nadie. Porque...¿Y si, es lo único que me queda? Mi dolor, es mío, aunque duela. Os llevo tan dentro, tan dentro de mí, que quema. No hay lluvia que refresque mi corazón en llamas, cuando invoco esas memorias, cuando las lágrimas corren silenciosas y acaban siendo enterradas en la tumba de mis labios, que pronuncian en un susurro desesperado... Vuelve...no te vallas de mí, vuelve, quédate aquí. Ese el el grito de un deseo en un corazón preso, condenado a echar de menos, a quien lo hizo latir, a quien le dió alientos de vida y agua de dulces momentos. Es eso, sí, me quedo con los momentos dulces, los que tienen la magia de hacerme sonreir cuando esa sonrisa, solo es el disfraz de una tristeza, tan profunda como el mar. 

Nunca muere, quien NO es olvidado. Vosotros, vivís en mí, veís através de mis ojos, vuestra voz, habla através de la mía. Y es así, porque creo que...quien nos ama, no nos abandona jamás, nos acompaña hasta el final, aunque ese final, tarde en llegar, y solo en ese momento, nos volvamos a encontrar. Os quiero.

sábado, 6 de mayo de 2023

El peor miedo. Reflexión profunda✒️

El ruido que hace el corazón cuando està roto, es el grito más fuerte, y ése, es el grito del silencio. Cuando aunque sabes que debes mantenerte dura y de piedra, las làgrimas se escapan contra tus deseos, no quieres llorar, pero al final ocurre, inevitablemente, pero lo haces en tu intimidad a solas, no deseas ni permites ser visto así y entonces, cuando al fín dejas caer tu armadura, ya no puedes parar, el oceano sale disparado sin freno y tus ojos se tranforman en cataratas y rios de dolor, te desbordas en un llanto incontrolable sin el menor ruido, tus ojos se han convertido en llamas ardientes. No puedes escapar, porque las olas del mar que tienes dentro, son gigantescas, y en lugar de huir de ellas, las enfrentas, te sumerges en ellas. Al principio te aterra, te ciega la niebla, te vas a ahogar, te sientes morir, sientes una ansiedad que te golpea sin piedad, pero le das la mano a tu miedo, y lo arrastras a enfrentarte a lo que más ha temido toda la vida, es un proceso...y al final de él, te verás a tí, respirando bajo tu mar, sin miedo, porque ya has muerto...ya te has visto muerta desde arriba, tu cuerpo, tu espiritu sin vida ni chispa. 

Respeta tus procesos, tente paciencia, y sobretodo, sé amable y comprensivo contigo. No eres perfección, ni un robot, eres humano. Sencillamente, eso. Puedes poder con todo, pero NO con todo a la vez. ¿Sabeís? Ser fuerte siempre, te duele el doble. Pero no tienes elección, cuando no soportas mostrarte vulnerable, cuando no dejas que nadie te vea débil, y te mantienes firme aunque por dentro te estés derrumbando y se te caiga tu universo a pedazos, eso...solo aquellos que lo sienten así, pueden adivinarlo, y conocer lo que es. Porque no hay palabras en el diccionario que lo puedan plasmar fielmente en un texto, tal como este.

No se trata de evitar las tormentas, si no de salir a bailar bajo ellas, de entender sus truenos, y sus vientos. Comprende tus tormentas, y mójate, siéntete, fúndete con ellas. Solo estando dentro de ellas, podràs aprender a amarlas, y no odiarlas. Es similar al dicho...La vida no te pregunta si deseas ser fuerte, te obliga a serlo. Hay cosas que no se pueden evitar. No seràs el mismo que entró en la tormenta, pero, de eso se trata, nadie es el mismo que ayer. Se debe trascender, ascender, pero jamás...retroceder. 

Quiérete, cuando menos creas merecerlo, pues es cuando más te necesitas.

Tu libro de vida, estará repleto de cicatrices, pero también... de huellas, las de cada persona que fué parte de él, habràn dejado en tí, su impronta tatuada. Son marcas indelebles, inmortales, pues solo conozco la inmortalidad de una forma. Que un escritor o poeta, te escriba su amor, te haga su musa, que seas inspiración y diosa. 

Amor..sí, hablemos de amor. Pero no de un amor de posesión, si no de un amor real y puro, sin contaminar. Cuando amas de veras, no quieres poseer ni arrancar esa flor para tenerla para tí, quieres darle agua, protegerla, quieres verla crecer, y ver su felicidad, quieres verle en libertad y florecer en su primavera, sonriendo y enfrentando la adversidad, y que ella, o él, a quien dices amar, decida que quiere hacerlo contigo...volar, luchar.  Esa es mi definición, mi visión de lo que yo entiendo por amor.

Una última cosita, que creo que es digna de dejarla escrita.

Hace un tiempo, alguien me preguntò... Para tí...¿Qué es la magia?.

Y esta fué mi única respuesta.

Magia es...Magia eres tú, cuando te quieres, cuando te cuidas. Porque cuidar, también es querer. Recuérdalo siempre.  No soy ninguna experta, a decir verdad. Simplemente, hablo desde mi experiencia, mi acierto y mi error, mis derrotas y victorias, con la única intención de poder guiar a quienes caminan a ciegas, aunque sé, que lo que a mí me funciona, no a todos le funcionarà, asi que, querido lector, si leer mis palabras, y lo que he compartido contigo en este ratito, te ayuda en algún sentido, a sentirte mejor contigo, o menos perdido en tu camino, entonces, solo por eso, me alegro de corazón. No represento a nadie, en ninguno de mis escritos, relatos, o poesias, solo hablo por mí. 

🔥Tu verdad...conoce tu verdad, y seràs libre🔥

viernes, 5 de mayo de 2023

Ofrenda a los dioses. Relato Erótico🔥✒️

 ❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo,  y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror-gore y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones.  Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗

(Esto, no es una historia romàntica común, si no la de un sàdico asesino que secuestra y tortura, que oculta su naturaleza bajo la apariencia de un àngel, cuando es el diablo, un diablo que al final, se enamora o algo parecido). 

•Juegos de sombras decoraban aquellas paredes, en aquella habitación inundada de negrura, solo las llamas de aquellas antorchas daban al ambiente una luz espectral, pero resaltaba mucho más la sensualidad del centro de todo aquél precioso altar, donde una silueta recortada en la oscuridad se balanceaba de un lado a otro. El cabello ondulado y rojo de aquella hada de ojos verdes, rozaba el pedestal de cuero blanco que había bajo ella, su cuerpo estaba totalmente en el aire sacudiéndose entre leves temblores, levitando cual bruja sumida en un hechizo de magia ancestral y antigua.

El suelo apenas iluminado por unos reflejos de luz, estaba repleto de arañas pequeñas, negras y peludas, y brillaba algo sobre ellas, unas gotas de alguna sustancia liquida e incolora, quizás agua, quizás lágrimas.

El silencio era sepulcral, pues él solo había preparado la escena, solo había dibujado el contorno simple de un dibujo de inmensas dimensiones, de colores rojos y negros, los colores de la sangre, del dolor, del placer.

Sus manos portaban el lápiz de gráfito, carboncillo, y también, los colores, las sombras y acuarelas, que abocetarían, dibujarían y pintarían, ese diamante que colgaba cual regalo en ofrecimiento a los dioses más antiguos, en especial a Hades, Ares, Poseidón, Afrodita, y Atenea.

Sentado en las alas de la oscuridad, observaba sin perder detalle aquel hermoso cuadro mágico que tenía ante sus ojos, para beberlo y quedarse con esa imagen grabada en las retinas, en su memoria. Y claro, para devorarlo, pues un manjar ofrecido a los dioses, jamás se niega, él debía consumarlo todo, debía llevar a cabo el sacrificio, ser el azote de los dioses contra aquella pecadora que él había ofrecido por sus pecados a la ofrenda de las lágrimas y el fuego.

Porque él mismo, era la reencarnación de un dios, Hades. Dios y Señor De Los Infiernos.

Al comienzo, decidió probarla, provocarla, intimidarla, hacer que temblase sin que él la tocase. Y eso lo consiguió enfrentándola con sus miedos, haciéndola vérselas con sus peores pesadillas, en definitiva, había torturado  y mutilado su cuerpo, su cerebro, y alma, hasta desquiciarla, o al menos, lo intentó, solo ella habia llegado tan lejos en sus garras afiladas. Las demás, estaban emparedadas en las paredes de su mazmorra, enterradas cuando aún respiraban. Oyó cada uno de sus gritos, con deleite absoluto hasta que se consumió su aliento vital. Afortunadamente, todo estaba insonorizado. ¿Porqué nadie denunció las desapariciones? Fàcil, porque sabía escoger a sus victimas, a las que nadie echaría de menos, algo muy típico entre sus iguales, hermanos del crimen. Las seducía, las cautivaba con su labia envolvente como un lazo de terciopelo sobre sus cuerpos ardiendo en deseo. Caían como tontas, ante su carisma y su "Gran"... magnetismo. 

Le estaba dando el tiempo justo para que empezase a desesperarse, preguntándose qué vendría ahora, jugando con su mente. Amaba su sucio y macabro juego... 

La carne le gustaba cocinarla a fuego lento, que estuviese bastante quemada y ardiente.

El crujido del sillón de cuero al levantarse fué lo único que rompió aquél imperante silencio, el sonido de sus pies descalzos al pisar el suelo, al arrastrar sus pies, el trueno que rasgó un cielo nublado, en el que el màs mínimo ruido, se escuchaba amplificado por mil. Sus pasos se fueron apagando hasta quedar justo bajo ella.

Donde sus dedos, ya rozaban sus suaves cabellos de rubí, jugueteaba con ellos entre sus ágiles y largos dedos, dedos hábiles y diestros en las artes oscuras de lo prohibido, manos de escultor, de músico, de pianista, manos de escritor, poeta o artista.

Sonreía enigmáticamente, una sonrisa ladeada, quizás la sonrisa gemela de La Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci.

Esa sonrisa, era verdadera. Esa sonrisa era digna de que le rindiesen culto.

Sus ojos eran dos esmeraldas con reflejos de soles de miel,  en un atardecer invernal. Y aunque lucían siempre apagados, con aquellas marcas negras bajo ellos, en esta ocasión un brillo, cual rayo, casi imperceptible, cruzaba aquellas lunas llenas, que tantas caras ocultas parecían tener.

Se llevó un mechón de su pelo a los labios  y aspiró su inconfundible aroma. Cerezas.

Su piel suave, sin perfumes añadidos, tenía aroma propio, su aroma de mujer, era dulce y embriagador.

Le enloquecía su aroma, más aún de lo que ya estaba, más de lo que ella le hacía enloquecer con sus constantes desafíos. Y a él le enamoraban los desafíos, odiaba las cosas simples, prefería nadar en los lagos más profundos de las personas, indagar sobre los montes, laberintos y cuevas de la mente, descifrar cada secreto, cada pensamiento, cada sentimiento íntimo de aquellos a los que él elegía para estar a su lado. A su lado. Pues quien no estaba con él, estaba en su contra.

No dudaba en aplastar a sus enemigos en un abrir y cerrar de ojos, pero ella, aun habiéndole agredido, dos veces, se había vuelto un sujeto demasiado interesante, la observaba a escondidas, viéndola mirando la pared con los ojos fijos, pero no estaba allí, ella estaba en sus mundos propios, en los que él quería nadar de su mano, la vigilaba cada noche al verla escribir. Ella era el centro de su mundo, pues aunque tenía más sujetos de estudio en otras salas, no le resultaban tan atrayentes como ella, ella, era su protegida, era su diamante, porque nada había conseguido romperla, le había infligido los tormentos más horrendos, la había hecho agonizar hasta el borde de la locura, pero ella seguía impenetrable bajo aquella dureza con tintes de fragilidad, la fragilidad de una flor silvestre. Por eso la consideraba su diamante, pues los diamantes son los más valiosos por su belleza.

Y aún más importante, por su fragilidad, y su dureza. Solo un diamante puede contener esos dos elementos unidos en equilibro, fragilidad y dureza en su composición.

Solo un diamante puede romper otro diamante, quizàs...esto era una premonición, quizàs.

Se había quedado perdido, adormecido con aquella droga aromática de agua de azahar, que acariciaba con sus manos, ella gemía débilmente, pues no podía hacerlo de otra forma.

Y-No vas a oír nada, durante el castigo, ni siquiera mi voz, escucha atentamente mis palabras, después no habrá más. He decorado el suelo con lo que “Más” te gusta, para que ni pienses en querer bajar al suelo ni por un instante, no te bajaría de todas formas. Como te dije antes, no sabrás qué te haré, quizás un azote con la mano, o con la fusta, o quizás pruebes un nuevo juguete que he hecho especialmente para ti. Imagina una garra afilada acariciando tu cuerpo, pero no solo una garra.

 ”Mi garra Alkian” Te voy a explicar solamente lo que es, pero lo que hace sentir, me lo tendrás que describir cuando acabe el juego. Quiero que después, escribas absolutamente todo lo que has sentido, quiero que lo hagas de tu puño y letra, quiero que no te reserves nada y te desnudes para mí, por voluntad propia. Hazlo, y te recompensaré entregándote algo que sé que deseas, una salida, un baile, o una cena, no lo hagas, y lo que va a pasar aquí, te parecerá una broma, en comparación a lo que ocurrirá si no te entregas a mí en la hoja de papel, y la tinta, que serán el testigo del culto a los dioses, pero te aseguro que si no lo haces, lo que te ocurrirá será tan real como real somos Tú y Yo, aquí y ahora.

Dicho esto, te explico en que consiste mi divina garra. Es de plata, hecha a medida para mi mano y mis dedos, nadie más puede usarla más que yo, pues solo reconoce mi huella digital y mi ADN.

Sí, es ingeniería avanzada.

Y-Vale, sé que el nombre no suena aterrador ni intimidador.. Ah, casi me olvido, me tienes tan encendido y enfadado al mismo tiempo que no me acordaba de mi otro pequeño regalo para ti, Tornado. Verás, la explicación no es necesaria, ¿Ya sabes lo que hace un tornado, no? En breve lo averiguarás.-Pellizcó con fuerza uno de sus pezones, y se dió la vuelta hacia la mesa donde tenía todo dispuesto, limpio, higienizado, desinfectado.

Estaba deseando comenzar el ritual, seguido del castigo, y culminar el acto rindiendo culto a su dios, Hades. Que dentro de él, se agitaba y le daba órdenes telepáticamente.

Y él le obedecía, le debía todo lo que ahora tenía, su poder, que crecía por segundos, su guardia blanca estaba creciendo en número y fuerza, pero todo eso no se lo contaba a ella, pues no quería alterarla más, aún menos observando su reacción cuando le confesó quien era realmente y lo que pretendía, no estaba lista, tenía que prepararla para su señor, poco a poco, ir conquistando cada rincón de su ser, una vez lograse eso, le mantendría al tanto de su plan, mientras tanto, no. No podía arriesgarse. Ella era muy importante para él, sí, pero no solo por eso la cuidaba con tanto ahínco, sino porque Hades la quería para él, la necesitaba.

Era la elegida.

Aunque había una pregunta que no podía silenciar en su mente.

Pero no eran momento para pensar en ello, no ahora.

Tenía que estar con todos sus sentidos puestos únicamente en ella.

Vista, tacto, oido, olfato, lengua, piel y alma.

Y dejó de pensar y hablar consigo mismo en su cabeza, para continuar escogiendo los primeros objetos.

Un objeto de apariencia flexible rotaba en sus manos, rotaba cual torbellino enloquecido, producía un zumbido similar al de una abeja al volar cerca del oído.

Lo lubricó con un gel transparente, y fue con paso decidido hacia ella, que aunque no veía nada, al  escuchar sus pasos apresurados comenzó a agitarse levemente entre la red de cuerdas que la tenía atrapada. No tenía miedo ya de las pequeñas arañas negras que rondaban paseando por el suelo, ahora estaba empezando a temer a la araña que estaba presionando con sus dedos sobre la entrada a su mundo de luz. Él era el emisario de la oscuridad, ella era un ángel de luz, el perfecto eclipse entre luna y sol.

Y-¿Así, que estás mojadita eh? Niégalo si te atreves, ah lo olvidaba, no puedes hablar.-Su tono burlón con tintes irónicos era difícil de igualar por nadie.-Mientras le hablaba, ahora que aun podía, le estaba insertando a presión a Tornado,  lentamente, no quería hacerle daño antes de tiempo, tenía mucho por delante. Una vez notó que hacia tope, se detuvo, y accionó la palanca que tenía el juguete. En ese instante hubo un sutil cambio en el ambiente, pues aunque ella no podía hablar ni emitir sonido claro, se le escuchaba jadear y apretar todo su cuerpo.No serviría de nada que hiciese eso, el tornado arrasaría con ella, solo había empezado a formarse, era un bebe de lobo recién nacido, pero una vez alcanzado su máximo potencial, le arrancaría las entrañas con sus dientes y provocaría el derramamiento de los manantiales que se situaban en sus jardines de las delicias.

Se posicionó donde se alzaban sus nalgas, expuestas ante él cual banquete griego de frutas, pero esas frutas tenían que tener más color, y él comenzó a pintarlas de color bermellón.

Era un castigo artístico.

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!-El estallido de la fusta al lamer su piel era música celestial para sus oídos.

Aquél ritual era casi místico.

Los alternaba junto a caricias y pequeños masajes, pues aunque le azotaba fuerte y sin compasión, no por ello se olvidaba de cuidarla en el proceso, nunca le haría eso.

Era disciplinado con el mismo y con ella, pero también muy protector, por varios motivos eligió ser médico, y después se especializó en psicología, le gustaba proteger, o ayudar a las personas, eso era una parte de sus mil facetas, pero no permitía que saliese al exterior.

El cuello de ella goteaba saliva cual fuente, sus gemidos eran incontrolados, sus gritos parecían un alfabeto extraño, nada era entendible, solo había un lenguaje que se comprendía y reinaba, y era el lenguaje de la tensión sexual que empezaba a crecer descontroladamente.

Mientras la azotaba con una mano, su mano derecha, con la izquierda alcanzó el mando a distancia de Tornado, y le dio una vuelta completa a la ruleta de potencia, el volumen de los gemidos era tan alto como altas las galaxias.

Pero eso no era más que un aperitivo, entonces cambió la fusta por sus manos.

¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf!-Alternando con ambas manos, le golpeaba con dureza y al mismo tiempo la masajeaba con suma delicadeza, pero por más dulce que pareciese, cada vez subía más en su fuerza y rapidez, ella se sacudía, la tensión de sus músculos la hacía casi subirse hasta la argolla de donde estaba amarrada. Fueron 30 azotes de fusta, y 20 con las manos.

Su polla estaba tan dura como una espada de acero, una espada que quería hundirse en ella y derretirla como mantequilla, queria darse un chapuzón, por todos sus pozos calientes, que estarían clamando atención, suplicando que aquella espada los ensartase hasta la empuñadura. Pero aún no era tiempo, no. Ella estaba casi en el punto donde él la quería, casi, aún tenía su último golpe maestro para hacerla literalmente pedazos, en el sentido de que no la dejaría volar, tal como le prometió, hasta romper el limite establecido.

Su cuerpo que era un manto de nieve resplandeciente, se transformaba ràpidamente en un rojizo atardecer primaveral, que brillaba con pequeñas gotas de sudor, las cuales le  recorrian la piel descendiendo por toda ella como meteóritos derretidos al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

Envidiaba a esas gotas de sudor, en ese mismo momento.

Pero no podía ser.

Ése era un castigo pensado para corregir y disciplinarla, no para darle el placer que ella ansiaba, aunque él ardía cual faro emmedio del  océano y deseaba complacerla, no cedió ante su capricho, deseaba complacerla, pero se mantuvo firme e inició la parte final del proceso.

♦️Y no, no se consideraba un amo como tal, no consideraba ni de lejos lo que tenía con ella, y con los otros sujetos, como BDSM. Para nada. 

Simplemente había escogido las pràcticas que más le gustaban y las habia llevado a su terreno más perverso, pues una relación de ese tipo, de BDSM, auténtica, se basa en el consentimiento mútuo, sin ello, no existe, solo es maltrato puro y duro, humillación, sin adornos. (Un inciso de quien escribe. Yo, no conozco mucho de este mundo, seriamente hablando, solo lo que leo, oigo y veo de personas que sí están en ese mundillo, pero creo que por ahí van las cosas, no lo sé, no me mateís por ello, quienes si entendeís del tema o perteneceís a ese mundo).

Ésa, es la verdad desnuda. O al menos, lo que me parece.

Pero algunas personas, no lo ven. Las diferencias son abismales. Saber distinguir lo que es puro, de lo que está corrompido, te puede salvar...tu paz mental, tu estabilidad emocional y hasta en ocasiones...tu propia vida. Aplícalo a alimentos, bebidas, situaciones, personas. 

Lo peor, es que, muchos, por creer en ciertos....supuestos amos, o amas, se habrán dado de bruces contra maltratadores, manipuladores e incluso algo peor, pensando que éso era BDSM. Cuànto daño hizo...cierta historia. Aunque a él, Yulent, precisamente, un asesino despiadado, eso le venia como anillo al dedo, conseguía victimas fàcilmente. (Él, era el ejemplo claro, de que, nunca sabes quien está tras las pantallas, o si es quien dice ser). Tu peor pesadilla puede llegar tras cumplir una fantasia. Cuidado.

Él, tomaba lo que le daba la gana. Querer, coger, tener, punto. Era lo que era, un desalmado, un sincorazón con gustos perversos, y punto. Lo que hay, es lo que ves, esto soy, es mi naturaleza ser malvado y vicioso.

Por lo tanto nunca osaría llamar BDSM a lo que hacía. Recalco esto, por si aún seguimos con la cancioncita. Piensa, piensa, que la sal y el azúcar, parecen iguales, pero no lo son, lo mismo aquí.

Ésa era su opinión, y nada más. Respetaba todas las demàs aunque no las compartiese. Pero como se dice, la razón, solo tiene un camino. Ah.

Él era un sàdico, un sátiro, un asesino ritual, un asesino serial que se valia de engaños, de seducción y artimañas, para atraer victimas a su telaraña. 

Tenía muy claro lo que era, y lo que no.♦️

Se consideraba versàtil, podía adaptarse a cualquier situación, sabía conducirse perfectamente, era un camaleón que conocia los secretos de un conjuro especial. El camuflaje.

Podía hacerte creer que era una cosa, y en realidad solo era una ilusión, un espejismo.

Mientras pensaba todo esto, una lluvia de azotes procedentes de sus propias manos, la excitaban, la castigaban, y la mojaban por dentro. Los truenos restallaban como làtigos sobre su piel llameante, y el viento del dolor la hacía mecerse cual sirena indefensa y enredada en aquellas redes de nudos marineros, que se estaban fundiendo con ella.

Que la sostenían en lo alto, al pagar el precio de dejar sus preciosas marcas pintadas magistralmente en el lienzo virgen de su cuerpo.

Cesó de azotarla, y salió despacio de la sala, para ir a buscar su garra, ya que la guardaba en un lugar seguro, era uno de sus objetos de valor incalculable, le había costado una fortuna.

Una caja fuerte, oculta tras un cuadro, lo típico, tecleó el código secreto, y la caja se abrió.

Sacó la garra y se la fue colocando despacio, con tacto, era de aspecto robusto, pero no quería arriesgarse demasiado a poder romperla con cualquier movimiento brusco.

Le quedaba como un guante, nunca mejor dicho. Activó la pequeña pantallita de control táctil, que le permitía controlarlo todo, y lo primero que le salió en la pantalla fue un red verde donde se veía la palma de su mano completa, un escáner que comprobaba sus huellas, y su ADN. Vip. Sonido de confirmación. Enseguida aparecieron los comandos de cada dedo en la pantalla, estaba listo y configurado. Salió de allí emocionado cual niño pequeño que va a estrenar un juguete esperado por mucho tiempo, esa ilusión se reflejaba en su cara, pero el fuego seguía creciendo a pasos agigantados y no sabía cuánto podría controlar el fuego, lo estaba intentando, pero sabía que era una batalla perdida.

Después escogería su premio de consolación.

Se detuvo antes de entrar por la puerta entreabierta y la observaba desde allí, el antifaz que le había puesto se le había doblado de un lado y la hacía parecer ridícula, pero a él le pareció solo gracioso y adorable, se río por lo bajo. Llegó hasta ella y con un gesto rápido le arrancó el antifaz, y se produjo un terremoto provocado por el choque de dos miradas que se lanzaban cuchillos deseosos de clavarse en sus pieles sudorosas y hambrientas del contacto que ambos ansiaban. Y por primera vez, en toda la sesión, él le habló en susurros, cosa que a ella la encendía como el licor quemando en su garganta.

Y-Veo que resistes bien, aunque no tengas más opción, claro está, ahora quiero que me mires y no dejes de mirarme ni un instante, voy a quitarte la mordaza, pero no quiero ni una palabra ¿Entendido?.-Ella asintió con la cabeza levemente, no le quedaban apenas fuerzas.

Y-Voy a enseñarte, y presentarte a mi garra, ella está deseando conocerte, no sabes cuánto, sé educada y dale un beso.-Puso su mano junto con la garra pegada a sus labios, para que ella la besase. Lo hizo con tal devoción, que él sentía una presión muy dolorosa en sus huevos, estaban tan cargados de leche caliente, que le quemaban, y ese ramalazo de dolor se extendía a lo largo de toda su espada.

Y-Mmmm me lo estás poniendo tan difícil, ¿Sabes? ¿Sabes lo mucho que me cuesta controlarme contigo? ¿Eres consciente de cuán loco me vuelves? ¿Sabes lo mucho que me gusta castigarte, y que me desafíes como solo tú eres capaz de hacerlo? ¿Te das cuenta de que a pesar de que soy duro contigo, me haces sentir….?-Se había dejado llevar demasiado, demasiado lejos, pero lo que estaba sintiendo hacía tiempo, se estaba empezando a desbordar por todos lados, solo una vez le ocurrió algo parecido. Por ella, por la mujer que amó y que le traicionó…no podía estar pasándole esto, no podía permitirlo, tenía que actuar y meterse en su papel, fuera el corazón. Que solo hablase el deseo y la incandescente pasión del lobo solitario en que se había convertido.

Pero un lobo sin su manada, no dura mucho, solo se encuentra la compañia de la soledad,y pronto, la muerte.

Ella al oír esas palabras, desafió su orden de silencio, y mirándole fijamente y sin un solo parpadeo le respondió.

-Déjame hablar, por favor necesito decirte algo también.-Él asintió dándole permiso para hablar.

No sé lo que provoco o no en ti, pero ya que te has sincerado, lo haré yo, no ahora, pero te doy mi palabra de que te escribiré todo, absolutamente todo lo que he sentido contigo, en este momento. Aunque seas un cabrón, has cuidado de mí, y me has dado algo que jamás pensé que necesitase, porque no sabía que esa necesidad estaba viva muy dentro de mí, tú la despertaste, y ahora soy yo quien te necesita a ti, aunque a veces quiero huir de ti, te pido perdón sinceramente, no porque me estés castigando, sino porque mereces que te pida ese perdón, acepto mi error, y prometo que intentaré no repetirlo, Mi Lord.-Él durante todo el tiempo que ella le confesaba aquello, sentía una emoción que le sacudía por dentro, sin quererlo sus ojos se humedecieron, pero parpadeó para que desapareciesen las lágrimas que no pensaba dejar escapar. Se acercó hasta estar a mm de ella y cogiéndola de su cabello, sujetando su cabeza, la besó, dejando escapar las lágrimas que antes había detenido.

Un beso que decía lo que las palabras no podían decir más claro, un beso tan tierno, tan lento, tan torturador, que el tiempo quedo atrapado en su hechizo, solo hubo algo que rompió ese instante maravilloso, el beso se rompió porque Yulent, el doctor, comenzó a gritar preso de una violencia  que no era propia de él, era violento, pero no así, no de esa forma tan animal.

Ella se había quedado en shock, mirándole, hasta que reaccionó.

-¡Desátame! ¡No puedo ayudarte estando así! ¡Me estás asustando mucho!, ¿Que te ocurre? Joder! ¡Mierda! ¡Bájame de aquí ¡-Gritaba histérica, las cuerdas se balanceaban como locas haciendo crujir la argolla peligrosamente, mientras él estaba pegando golpes a todo, cautivo de una furia desatada imposible de controlar.

Y-¡No! ! No! ¡Ahora no!!-Solo gritaba esas palabras, él sabía lo que ocurría, y lo que seguía a continuación, no quería, había cometido el error más grande de toda su maldita vida, esto solo tenía una explicación. Que no leyó todo el pergamino que acompañaba la piedra donde Hades estuvo prisionero durante siglos. Algo que pasó por alto, un descuido tal vez.

Hades estaba empezando a romper la cárcel carnal de su cuerpo, saldría de él, para poder ser espíritu, pues ya poseía suficiente poder como para crearse un cuerpo físico a partir de materia y energía, ya era lo bastante fuerte como para eso.

Eso en parte le alegró, pero no estaba seguro de si él salvaría la vida cuando hades al fin se liberase, o le mataría en el acto.

Todo en sus ojos se tornaba difuso, sus huesos parecían querer salirse de su piel, cayó al suelo entre gritos agónicos y temblores, y con un último grito desgarrador, su cuerpo se elevó del suelo como si una fuerza sobrenatural le hubiese alzado rápidamente, sus brazos estaban abiertos y su boca  aún más abierta, más de lo humanamente posible.

De su boca, comenzó a brotar algo parecido al gas, brillante y extrañamente azul, lentamente enfrente del doctor, se fue formando otra silueta, compuesta por ese gas azul, misma estatura, misma complexión, ella lo miraba todo intentando pensar que ahora si estaba completamente loca, que esto no era real, y no podía huir, Yulent la había dejado allí sin posibilidad de escapar.

-¡Dios, si existes, por favor, sálvame, te suplico por primera vez en toda mi jodida vida!!-Gritaba poseída por el miedo y el pánico, y también por el sufrimiento de ver al doctor siendo víctima de algo que no era de este mundo, algo demoniáco, rezaba porque aquella cosa, no les matase. Dejó de pensar, bloqueada totalmente porque con sus propios ojos, estaba presenciando como ese gas azul estaba tomando la forma idéntica del doctor, eran exactamente iguales, ambos abrieron los ojos en el mismo instante, sus ojos eran negros, totalmente negros.

-¿Quién eres tú?-Ella a pesar de estar aterrada y deseando meterse bajo la manta de su cama, pensando que así se libraría de aquel ser, no titubeó y lo enfrentó. El ser que estaba frente al doctor, giró su cabeza y le dedicó una mirada tan penetrante que ella bajo la mirada porque no soportó tal intensidad. Entonces sintió como una corriente de aire caliente,la tocaba dejando un rastro de fuego en su piel, abrió los ojos,pensó que había sido él,pero ese ser no se había movido de su lugar.

¿Cómo era posible? ¿Si le acababa de sentir tocándola? En verdad se estaba volviendo loca, le quitaría la corona al doctor loco a este paso. Entonces volvió a mirarle, y él vino hacia ella rápidamente, y sin que ella se lo esperase, sintió como la penetraba con brutalidad, la rompió en pedazos,demasiado grande y largo.

-¡!Nooooooo!! ¡! Por favor detente!!-Lloraba desconsolada, no solo porque aquel ser la estaba poseyendo como una bestia, sino porque vio algo que le rompió el corazón.

El doctor estaba mirándola a ella, su cara desencajada no expresaba la más mínima emoción, pero de sus ojos caían lágrimas de sangre, y ella sintió su dolor, porque estaba sintiendo lo mismo.

Ella no deseaba pertenecer a nadie, más, solo deseaba ser suya. Solo quería ser su paciente, su desafío eterno, su desayuno con aroma de chocolate y su postre cada día.

-¡Detente, ya! ¡Para!-Fue extraño, pero en ese momento el ser que la estaba poseyendo parecía estar inmerso en una lucha mental, se detenía y seguía, hasta que al final se detuvo, ella le miró, pensando en que parecía que le había obedecido, pero no estaba segura , visto lo visto, todo era posible. Lo intentó de nuevo.

-Desátame, te lo ordeno.-Y su deseo fue cumplido  de inmediato, el ser idéntico al doctor, la desató y la dejó en el suelo con cuidado, su cara estaba tensa, no parecía estar contento.

Pero eso a ella no le importaba ,fue corriendo hacia Yulent,que estaba en el suelo y había caído sin freno a él cuando el otro ser  fue con ella, pero parecía no estar allí, si no que tenía la mirada perdida en algún pensamiento demasiado intenso ,algo como….

Que aunque no lo admitiría nunca, sentía lo mismo por ella, no había vuelto a desear entregar las llaves de su libertad, las llaves de su celda, a nadie desde lo de Leiza, pero desde que raptó a aquella mujer, y la fué descubriendo pétalo por pétalo, las puertas de su manicomio quedaron abiertas para ella.

Y ahora que la había hecho esclava de sus delirios, no la dejaría marchar jamás a menos que ella, realmente deseara marcharse. Él, había cerrado las puertas de su alma con cadenas, cuerdas, candados, y conjuros de magia negra, y entonces...llegó ella, siendo una llave maestra. A veces, se odiaba por haber tenido que conocerla así, ojalà se hubieran conocido en otras circunstancias, sin duda, la habria cortejado, la habria conquistado, con la parte que aún estaba intacta dentro de su ser, con la única parte, que aún sentia amor.

Solo un loco puede amar a otro loco.

Él era su Joker, y ella era su Harley Quinn.

Historias similares con distintos propósitos y quizás, destinos.

Repentínamente, él, volvió a la realidad,y escuchó como un grito nacido desde las profundidades de la tierra, hizo temblar las paredes de toda la sala, y ella fue testigo de como del cuerpo gemelo del doctor, aquél ser, salieron unas enormes alas ensangrentadas, plumas negras como el carbón. El ser la miró por última vez con un profundo odio, y alzando sus alas, rompió el techo y salió volando hasta perderse entre las nubes negras de esa noche tormentosa.

Hades.Lucifer.

El ángel de las tinieblas era al fïn, libre.

Trío de la reina.Relato Terror Erótico.🔥✍️

❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo,  y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones.  Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗

+•Ese trío era un exquisito bocado de sensualidad, de placer visual y sensorial para todo aquél que lo observase, imaginase o describiese, como esta escritora que narra por orden de su sucia mente. Tengo el corazón puro, aunque esté cerrado, pero poseo una mente demasiado sucia y pervertida, solo que antes, no me atrevía a mostrarla, queridos lectores. Fóllame la mente, viola mis deseos y pensamientos, fóllame el cerebro y mi cuerpo será tu templo, todo en ese mismo orden. Aquí os regalo este capítulo de alto voltaje sexual y sensual. No os entretengo más, os deseo un feliz viaje a través de estas letras, y que vuestro barco se inunde de orgasmos y sensaciones, como me ha ocurrido a mí, escribiendo todo esto, que es mío, y ahora también, vuestro. 

Dos mujeres, un hombre, y un destino. Katryce se hallaba en el suelo, desnuda, con la piel de tonos rojos por las pasionales caricias que le proporcionaban sus dos amantes. Encima de ella, Milena la cabalgaba meciéndose suavemente, adelante y atrás, dibujando círculos invisibles con sus caderas, buscando más profundidad con la polla de Katryce, necesitaba más, sentirla tan dentro de ella que no quedase un rincón interno sin marcar por su brujería. Al principio, notó que sus puertas no podían soportar viajero tan inmenso, pero la insistencia y las ganas, pudieron ante el dolor, y lentamente, ese viajero logró cruzar las puertas, victorioso y ansioso por llegar hasta las costas de esas tierras desconocidas. Yulent, tras ella, estimulaba su ano con la lengua y los dedos, con dulzura, como si tuviese todo el tiempo y la paciencia del mundo, ya que estas cosas requerían tiempo, para que fuesen realmente satisfactorias para todos, y él ahora mismo, buscaba complacerlas a ambas. Amaba dar placer a  una hermosa mujer, escuchar sus gemidos, quedarse con el recuerdo de sus caras cuando las lanzaba volando al cielo y ellas eran la estrella más brillante, que caía desde el cielo, para hacerse polvo antes de lograr llegar al suelo, nunca las dejaba llegar, pues aún sin haber llegado, comenzaba a elevarlas de nuevo, a veces le suplicaban compasión,  y otras, más y más.  Él no obedecía a ninguna orden o deseo, solo obedecía a sus propios deseos. Y no cesaba, pues él era el piloto aviador, y quien subía a bordo de sus noches, tenía que soportar las turbulencias, y tormentas. El fuego comenzaba despacio para Milena, con una pequeña chispa apenas perceptible, para tiempo después, empujarla al averno infernal, esa era una de sus formas de jugar predilectas. Tanto de Katryce, como de Yulent. Que le tenía inmovilizada desde atrás, atrapando con sus manos, los brazos de Milena tras su espalda, su cara era sostenida por una mano de Katryce, que la besaba sin cesar, apenas dejándola si quiera coger aire, parecían dos adictas a los besos que podían matar por robar el aliento de esa forma. Su culo, antes pálido, era ahora una fresa con las marcas características de las semillas, para Milena esas marcas, eran por las uñas afiladas de su Ama, que se las hundía en su culo, como si quisiese agujerearlo, esas marcas, también eran por los 60 azotes que había recibido hacía apenas unos minutos, y mientras era azotada, ese hombre estaba arrodillado, masturbándose mientras se las comía con los ojos y se mordía el labio inferior con una sonrisa hambrienta en sus labios, los cuales sangraban, por el beso con mordida que Katryce le había dado, sintiendo el sabor de la sangre en ese beso, eso a Katryce le encendía. 

Milena danzaba ahora frenéticamente,  al ritmo marcado por sus dos jinetes, que la montaban cual yegua salvaje.

El, se metía y salía de ella, balanceando su cuerpo con la ayuda de sus fuertes y torneadas piernas. Le soltó una de las manos, para susurrarle al oído, que se tocase, no le importó que solo fuese un invitado, se tomaría las libertades que quisiese. Mientras Milena se estimulaba, su Ama besaba su cuello, mordiéndolo fuertemente, le retorcía los pezones con su boca, los devoraba en sus labios, la velocidad aumentaba por ambos lados, y los gritos inundaron aquella sala. La estaban torturando hasta  volverla loca, de la forma más bonita en que se le puede volver loca a una mujer, haciéndole el amor, follándola como nunca la han follado, haciéndola sentir amada y deseada, eso pensaba Katryce, quien pensaba confesarle momentos después, lo que sentía por ella, pero ahora tenían muchos deberes por hacer. Yulent, miraba el cuerpo colgante de Leiza, que se hallaba crucificada en una cruz de san Andrés de madera de roble. Ese cuerpo estaba repleto de graves heridas, quemaduras de segundo grado y algunos trozos de su piel, habían sido arrancados y estaban en el suelo hechos jirones. Admiraba las primeras pinceladas de su vendetta, sabía que tenía que continuar Katryce no le decepcionaría, o al menos eso esperaba. Se dejaba guiar por los embistes fieros que ésta le daba a Milena, y al final los 3 parecieron bailar al mismo son y compás. Cuando sintió que aceleraban, él les siguió el ritmo. Ella, había cogido del cuello a su esclava, y mirándose ambas a los ojos le susurraba.

K-Correos para mí.-Dejó de sujetar a Milena por el cuello, y guío su cabeza para que reposara sobre su pecho, entonces la agarró con posesión de las caderas, y la hizo bajar a presión, apretándola hacia abajo y chocando sus coños húmedos y calientes, la base de la polla ya no era visible. A los segundos, se corrían ambos  por orden de la reina, arrasados por una bomba atómica.

M-¡Mmmm Joder! ¡Sí! ¡Dame más!-Se había olvidado de su posición, pero enseguida la recordó, pues su Reina se detuvo, y Yulent lo hizo también. Entonces, Katryce, agarrando de la barbilla a Milena y rompiéndola con su mirada, sometiendo a la suya, la devolvió a su lugar.

K-¿Quién manda aquí? Recuerda, que solo yo decido tu destino.-Apretó más, para que le respondiese. Milena, se mordió el labio, porque sabía provocar a su Ama deliberadamente, le encantaba desafiarla y sufrir sus castigos divinos.

M-¿Mando yo? Es broma, mi Ama, tú mandas.- Y soltó una carcajada en voz baja. No hablaba enserio, en realidad se estaba burlando de ella un poquito, sabía que a veces Katryce podía ser muy sádica y malvada, pero eran el complemento perfecto. 

🔺Una masoquista, que amaba las artes siniestras de su diosa, a la que veneraba con delirio, y con amor. Estaba perdidamente enamorada de la Reina, de su Ama, así le decía ella, porque quería, porque le entregó su libertad por voluntad propia, y sabía, que si se la pedía de vuelta, su Ama, se la devolvería, pero eso...sería romperse el alma, y realmente, desde que la conocío, la Reina, la habia hecho sentir màs libre que nunca, y fué porque la ayudó a liberarse de esas partes de si misma, que la aprisionaban, manteniendola cautiva de si misma. Katryce, siempre le decía estas palabras...🔺

♦️K-Amo ver y sentir como te entregas a mí, pero me vuelve loca, ver como te liberas de tus cargas y que puedas volver a volar. Tus alas, me enamoran, y nunca, te las voy a cortar, no te limitaría, te alentaría, como lo hago, a que subieses de nivel, a que fueses la mejor versión de ti misma, nunca te rebajaría o te haría sentir de menos, al contrario, quiero hacerte sentir grande, que te sientas así, porque eres grande y hermosa, así es como yo te siento y te veo, si tan solo pudieras verte desde mis ojos, entenderías cuànto te quiero y porqué tengo millones de razones para hacerlo. Así que, señorita, me encanta que seas mía, porque ése, es tu deseo y es el mío también, es nuestro deseo y lo cumplimos, pero me encanta aún màs, ver como te amas, verte tan tuya, y poder ser testigo de ello, sentir orgullo y agradecimiento, solo por el hecho de tenerte en mi vida y formar parte de la tuya, Te Amo, Milena, aunque me desobedezcas siempre, y seas un constante desafio, yo amo lo que eres, y lo que soy, cuando estoy contigo.-Y cada vez que se lo decia, se emocionaba hasta el punto de casi llorar.No imaginaba su vida sin su compañia, sin su calor y no solo el calor fisico, si no el calor de sus abrazos, de su persona, Katryce, también la amaba, aunque era màs dada a demostrarlo en la cama, que en palabras bonitas. Esa, era una relación totalmente libre, de amor, pasión, y deseo pervertido, donde primaban la confianza, comunicación y respeto, con toques muy ardientes y picantes♦️

K-¿Enserio quieres jugar duro, cielo?  Bien, tú lo has querido. Te voy a enseñar, que desafiarme constantemente no siempre es buena idea. Tú-Señaló a Yulent-A la máxima potencia, no pares hasta que yo te lo diga.-Él acató la orden inmediatamente, provocando los gritos de gozo de Milena nuevamente, que rogaba por más. Estaba siendo follada por los tres agujeros. Sí, pues Katryce le violaba la boca con cuatro dedos, acallando sus gritos, mientras  se los hundía en aquél túnel  hasta tocar la campanilla, provocando arcadas, provocando lágrimas, y así seguía aumentando hasta tener el puño cerrado dentro de esa boca rebelde que tantísimo la prendía. Intentaba no vomitar encima de su Ama, pero se le estaba haciendo misión imposible. Se sentía llena hasta explotar, y una bola de lava ardiente estaba naciendo en lo bajo de su vientre, se sentía girar y girar, encima de las llamas, sin poder detenerse. Y sucedió, que el descenso comenzó, embriagándola, abrazándola en cada poro de su piel, su espalda ya estaba en tensión, al igual que se apretaba contra la polla de Yulent que le daba por detrás. Creía que se desmayaría por el amenazante león que le mordía las entrañas, olvidando que no era dueña de su cuerpo. Su cuerpo, su alma, su corazón, su mente, eran de Katryce. Fue entonces cuando Katryce volvió a detenerse, haciendo un gesto  al hombre, para que saliese de ella, dejándola vacía e incompleta, entonces la obligó a levantarse de encima, se desengancharon de ese amarre íntimo, y Milena, adivinó que le negaría el orgasmo, ya lo había hecho otras veces, su Ama sabia cuanto la enfadaba esto, por eso lo estaba haciendo. Control Del Orgasmo. Le encantaba tenerlo. La reina se abrazó a Yulent, mientras se besaban y se masturbaban con picardía, ambos miraban a Milena que se había quedado tirada en el suelo, entre sus piernas, escapaban los fluidos de su anterior orgasmo, y de su alta excitación y frustración, por el que le habia sido negado. Siendo sincera, estaba empezando a sentirse celosa, no le prestaban ninguna atención, y Yulent ya estaba tan duro como para romper un roca, la reina lo masturbaba con una mano, y con la otra le tiraba del pelo hacia atrás, besando su cuello y paseando su lengua por la piel de ese hombre que es estaba robando a su diosa. Pero nada más lejos, Katryce solo tenía ojos para ella, lo estaba haciendo para hacerle daño psicológicamente, también sabía castigar de esa manera, y bajarle los humos. Pero no era suficiente, tenía algo especial para ella. Dió un último beso absolutamente posesivo a su amante, y enfrentó la mirada confundida de su esclava.

K-Fóllatela, bien. Caliéntala hasta que esté a punto, y en cuanto lo notes, te detienes. ¿Entendido?-Se dirigió a Yulent mientras le daba un pequeño apretón a su polla en señal de advertencia, más le valía cumplir su orden, o él también sufriría más de lo que tenía pensando.

Y-Si, Ama. No se correrá-Esa mujer pensaba volverla loca hasta desquiciarla, sintió un poco de compasión por esa mujer de pelo aguamarina, pero se lo había ganado.

K-Bien, hazlo. Vuelvo enseguida. Esta zorrita va a tener que aprender.-Y  su cuerpo se perdió tras una puerta secreta que se ocultaba tras un mueble biblioteca, repleto de libros. Ella era clásica para esas cosas. Allí guardaba sus tesoros, sus trofeos y mucho más. Buscó en los recipientes de vidrio que había, y cuando halló lo que deseaba, salió de nuevo para encontrarse con esos dos. Aquél chico se dejaba caer con todo su peso sobre el culo de su zorrita, el sonido de carne contra carne al golpear era hipnotizante. Le extrañó el silencio de Milena, Yulent tenía sus dos manos metidas en la boca, cuales riendas de un caballo, y así, apenas podía vocalizar nada más que sonidos inentendibles. Tenía que reconocer que lo hacía demasiado bien, parecía cumplir sus expectativas. Después lo comprobaría. Estuvo por un rato sentada en un sillón, observándolo, y vigilando, mientras con una navaja estaba tallando en forma cilíndrica lo que parecía una raíz. Raíz de jengibre. Era especialmente larga, y gruesa, a apenas había tenido que tallarla. Se entretuvo en esto, hasta que llegó el momento, en que Yulent salió rápidamente de su esclava, pues había estado a punto de dejar que se corriese, y él mismo con ella, pero fue lo bastante sensato para salirse, y mirar a Katryce.

Y- ¿Y qué hay de mí? ¿Puedo?- La reina no contestó, siguió con lo suyo unos segundos antes de decirle nada.

K-Puedes…pero hazlo en cualquier sitio menos en ella. Y después, ve para que te limpie bien.-No le apetecía dejar que se corriera en Milena, al menos no ahora. Pero se había portado bien, por lo tanto dejaría que su esclava le lamiese  la polla hasta dejársela relucientemente limpia. Él no le contestó, ya estaba masturbándose con energía, apenas tardó 30 segundos en disparar el rifle con todas las balas que tenía en el cargador. Enseguida se posicionó delante del rostro de Milena que seguía a 4 patas, porque no se le permitía cambiar de posición. Al menos eso lo estaba respetando.

Y-¡A comer salchicha! ¡Ah Ah Ah, no se habla con la boca llena.-Le metió la polla de una estocada, y le gritó al ver que iba a protestar.

 Y-Límpiala bien, cielo—No podía evitar soltar esas frases, le hacía mucha gracia ese humor.

Y así, la lenguita de esa mujer, le lamía en todas las direcciones, poniéndole perro de nuevo, aunque acabase de correrse. La reina se había empezado a masturbar mirándoles sentada en el sillón, con una pierna subida al reposabrazos. Estaba tan cachonda, tan ardiente que necesitaba otra liberación, y le encantaba hacerlo ella misma. Yulent seguía en lo suyo, y cuando se dio cuenta de lo que hacía Katryce, pensó hacer algo, aunque no sabía si ella se lo permitiría o le pegaría un estufido cual gato muy enfadado. Entre arriesgarse y no hacerlo, decidió arriesgarse. Dejó a Milena sola, y sin preámbulos, se arrodillo ante Katryce, le apartó la mano y se la llevo a la boca, pasando su lengua por ella, disfrutando de su sabor, ella seguía gimiendo muy bajito, chupó cada uno de sus cinco dedos, metiéndoselos hasta el comienzo de la palma y la muñeca.

K-Uff Grr-Cerraba los ojos inmersa en todas esas sensaciones. Tembló de gusto, cuando la lengua de Yulent, le penetraba el coño, se lo estaba comiendo cual perro de presa, hambriento tras días sin comer o beber nada. Joder, que bien comía el coño este cabronazo. No se limitaba a jugar con la lengua, también le mordía sus labios menores, o hacía de succionador humano con su clítoris, que ya estaba hinchado y deseoso de descargarse. La mano de la reina, agarraba y tiraba del cabello moreno de ese experto lingüista, empujándolo, ahogándole con su zumo frutal, que comenzó a derramarse desde su árbol de la vida. Ella, era en parte muy silenciosa a la hora de correrse, porque así lo sentía más fuerte. Pero esta vez, no fue así.

K- ¡Ohhhhhhhh Joderrrrr!!! –Milena en ese momento, miraba a su Dómina con odio, aunque sabía que no tenían exclusividad, pero no podía evitarlo, la quería para ella, pensaba que su fruta era para ella. Porque, rara vez dejaba que alguien más aparte de ella, su esclava, le comiesen el coño. No entendía porque a este desconocido le había permitido hacerlo.Pero estaba enfadada, no lo negaría.También seguía muy caliente porque la habían dejado a medias, sabía que Katryce estaba verdaderamente enfadada con ella. Recordó una de esas veces en que ocurrió algo similar. Y sintió un escalofrio, que no provenía de su excitación, sino de un cierto miedo. Si, tenía miedo, porque las situaciones de ese estilo, la ponían a mil, pero no dejaba de ser inquietante. Había desafiado a su dueña, debía asumir las consecuencias. Pero ya que sería condenada igualmente, ¿Por qué no cometer más pecados? A fin de cuentas, ya estaba sentenciada. Que más daba. Se comenzó a tocar, pues aquellos dos no prestaban atención a nada, menos le prestarían a ella o a lo que hacía. Que equivocada estaba. Olvidaba que había un Dios todopoderoso que lo podía ver todo, y le delató.

Z-Infracción 11.2 -Repitió esa frase hasta dos veces, y la reina que aún se sacudía del implacable orgasmo, apartó a Yulent y se dirigió a ella, apartándole la mano de su coño ya mojado de nuevo, le soltó la mano y le hizo un gesto negativo con el dedo.

K-No, no, no. No hay más para ti. Ahora, vamos a jugar a la ruleta del tormento. ¿ La recuerdas, cierto? ¿No? Recordemos. Me desobedeciste, tal como hoy. Y jugamos a la ruleta, la cual decidió tu destino. Momificación al vacío. ¿Recuerdas como suplicabas clemencia? Fue precioso envolver tu cuerpo en aquel saco de látex negro, que solo poseía una cremallera en tu boca. Fue tan bonito, cuando presioné con mis botas de tacón la palanca, y la máquina absorbió todo el aire, dejándote atrapada totalmente, momificada en vida. Después, te coloqué una mordaza hinchable, a ratos la hinchaba, y tu cuerpo incapaz de cualquier mínimo movimiento, convulsionaba presa del pánico, solo entonces, soltaba la presión, y podías respirar nuevamente. Después, la dejé hinchada lo suficiente para que te costase respirar, y comencé a azotarte con gomas elásticas. ¿Dolieron bastante, no? Algo tan cotidiano, sirve para divertirse, al igual que mil cosas. Al tiempo que conecté un vibrador muy discreto, que te había colocado justo encima de tu coño, era tan potente ese juguetito, que daba más dolor que placer, eso era justo lo que quería para ti. Te dejé con las ganas hasta 8 veces, mientras aplicaba calor sobre ti, para que sintieses como tu piel quemaba pegándose al látex, no hasta quemarte, obviamente. ¿Era insoportable, verdad? Gritabas, llorabas, por favor Ama, no más, le juro que me portaré bien. Bien, pues esperemos que mi querida ruleta, decida hoy lo que haré contigo.-Le había hablado en susurros, pues sabía que a Milena los susurros  le ponían en un punto caliente, mientras le acariciaba la mano, con el dedo pulgar, poniéndola como la quería ahora, asustada pero desafiante.

K-No te muevas ni un centímetro-Y fue hasta la columna de una de las esquinas de la habitación, para accionar una pequeña palanca. El suelo se abrió, y comenzó a elevarse una gran plataforma, la cual poseía una cama gigante en el centro. Poseía un cabezal antiguo de barrotes de hierro, con pomos redondos en lo alto, al igual que en la parte de abajo. El colchón estaba plastificado, obviamente para no ser manchado con fluidos y demás. Y encima, se hallaba la famosa ruleta del tormento. Un circulo, cubierto por variadas hojas de colores, en las cuales se ocultaban los premios, en el centro, unas manillas parecidas a las de un reloj, pero esas no daban la hora, si no que eran las que decidían donde detenerse.

K-Ve, y tráela aquí, ya-Milena, se puso a cuatro patas, porque sabía que debía de ir gateando hasta allí, y una vez que tuviese la ruleta, solo entonces podría ir en pie y caminar hacia Katryce. Sus caderas se movían de un lado a otro, buscando la atención de su Ama, pero ella no se ablandaba.

K-No pienses que moviendo el culo así, vas a conseguir librarte, cariño-La esperaba de brazos cruzados, mientras vigilaba cada uno de sus movimientos. Ya había llegado a esa cama, entonces se alzó, y cogiendo la ruleta, se la llevó y ni siquiera levantó la mirada del suelo, no se le estaba permitido. Su Ama tendió la mano, para que le entregase la ruleta, y ella, le besó la mano en  señal de obediencia, y sin más, se arrodilló a sus pies. Yulent, se había quedado sentado en la misma silla donde había devorado a la reina, se divertía viendo lo que estaba sucediendo ante sus ojos, observando ahora como preparaban la ruleta. Milena fue obligada a tirar de la ruleta, que comenzó a rodar velozmente, hasta que su velocidad descendió y se detuvo. Había parado ante una hoja color verde. Milena miraba la ruleta con temor reflejado en el rostro, pues lo que otorgaba no eran premios, sino un dolor insufrible. Se frotaba las manos, visiblemente nerviosa, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Katryce, le dio un azote en el culo, y fue a leer lo que decía en la hoja verde. Lo desdobló con delicadeza, y una carcajada maléfica escapó de sus labios, enseguida señaló a su esclava para que se acercase hacia ella.

K- ¿No te mueres de ganas de saber lo que te ha tocado?- Le pellizcó la mejilla juguetonamente., aquello le encantaba.

K-Te ha tocado, Figging. Es un castigo que no causa dolor, precisamente. Más bien causa desesperación, quemazón, escozor, y ardor. Raíz De Jengibre. Verás, lo que ocurre, es que esa raíz va a violar tu culito, y lo comenzará a calentar, hasta alcanzar grados insoportables. Se dice que el zumo de jengibre,  es un afrodisiaco. La raíz, entibia gradualmente, lo que lleva a experimentar una sensación muy especial, mientras aprietas para no sentirlo, porque acabarás por hacerlo, pero así solo lograrás maximizarlo todo. A más te resistas, peor para ti. Pero no te preocupes, no vas a poder concentrarte en esas sensaciones especiales, porque vas a estar recibiendo azotes con la vara. Sé lo mucho que te gusta. Obviamente, no le gustaba, no le gustaba nada, porque eran de los más dolorosos. También dicen, que la raíz de jengibre, puede llevar a orgasmos más largos e intensos, pero tú no lo vas a saber, porque no vas a correrte. Recuerda, a más aprietes, más te vas a quemar. Bien, ve y túmbate en la cama, bocarriba con las manos por encima de la cabeza, y las piernas abiertas.-Se apartó del camino de Milena, que durante toda esa explicación la miraba fijamente, sabiendo que no debía hacerlo de esa forma, porque se lo haría pagar muy duramente. Y demasiado tenía para pagarle ahora mismo. Caminó con pasos lentos, como los de aquellos que lo hacen por el corredor de la muerte, sabiendo que de allí no saldrán vivos. Obedeció las órdenes, y esperó tumbada sin atreverse a levantar la cabeza para mirarla. Estaba impaciente porque todo comenzase rápidamente y terminase de igual manera, pero no iba a ser así de sencillo.

Katryce, había escogido diversos objetos, que traía consigo en las manos.  Un rollo grande de tela adhesiva, bridas, una cuerda fina azul, una pinza de madera grande, y unas pinzas pequeñas unidas por una pequeña cadena a cada extremo.

K-Encoge las piernas-Milena lo hizo instantáneamente, y comenzó a enrollarle la cinta con adhesivo alrededor de sus muslos y piernas, dejándolas en esa posición fija, expuesta totalmente a los deseos de su señora. Después siguió amarrando con las bridas, sus muñecas a los barrotes de hierro de la cama, dejándola inmovilizada e indefensa.  Un bondage rapidito y sencillo, no tenía ganas ahora de entretenerse en esos detalles. Su presa ya empezaba a estar inquieta, soltaba algún bufido de vez en cuando, pero le quedaba poquito de ello. Fue hacia uno de los estantes, y escogió una mordaza de araña. Un anillo de metal, del cual salían hierros similares a las patas de una araña. y regresó junto a ella, le pasó la mano por todo el cuerpo, deteniéndose en uno de sus pechos, el cual apretó hasta hacerla gritar.

K-Dios, están tan deliciosa así, que te follaria todos los días de mi vida, y si hay vida tras la muerte, también. Pero ahora no te lo mereces. Abre la boca- Milena pensó en jugar un poquito aun sabiendo que tenía las de perder, ya había perdido de hecho, después lo pensó mejor, no quería empeorar más la situación. Abrió despacio su boca, pero no lo suficiente para permitir que ella le amordazase. No sirvió de nada, pues Katryce, presionó con fuerza  y al final, el anillo rompió la barrera que le impedía pasar. Le abrochó la correa por detrás de la cabeza, en la cual colocó una almohada, para que pudiese ver lo que ocurría delante y encima de ella. Tenía en mente un juego.

K-¿Te gusta complicar las cosas eh? –En realidad disfrutaba de la rebeldía animal de Milena, era un potente elixir que la hacía mojarse hasta límites insospechados por Milena, sabía ocultar muy bien lo que ocurría dentro de si misma. Esa mujer era sin duda, su juguete favorito. No solo por lo obvio de su belleza física, si no por su radiante personalidad, y por su vena peleona. Con ella, la rutina, nunca era aburrida, ni si quiera podía llamar rutina a lo que ellas tenían, pues hacían de cada encuentro, un buffet libre de millones de sabores diferentes. 

M- aldhjshfljskf- Intentaba contestar a la pregunta, pero la mordaza  dejaba un espacio ridículo a su lengua para dar paso a pronunciar nada. Katryce se rio y pasó su mano por su estómago y bajo vientre, pareciendo que llegaría al lugar deseado, pero entonces desvió el  rumbo hacia arriba de nuevo. Así estuvo durante un rato, nunca llegaba a tocarla entre las piernas, y su víctima ya ni se molestaba en prestar atención a ello, no hasta que sintió que su vello púbico moreno y rizado, era brutalmente estirado por una mano férrea.

K- ¿Decías algo? ¿Te aburro, zorrita? No te preocupes, solo estoy dándote tiempo para que te relajes un poquito, lo vas a necesitar.-Soltó la maraña de pelo púbico, y le golpeó los pechos con las manos. Milena solo podía dejarse llevar, y aceptar sumisamente lo que le haría, ya no había escape.

K-Veamos cómo te comportas en breve-Le golpeó con la mano en la cara, y se dio la vuelta para dirigirse a coger la raíz de jengibre, y lubricante, eso sería muy necesario. Sin dirigirle ni una mirada más, comenzó a untarle aquello con su dedo corazón, metiéndoselo lentamente , masajeando por dentro, para relajar los anillos, ella gemía, y en un tiempo record ya le había metido 4 dedos, ya la tenía preparada. Milena tiraba inútilmente de las ataduras, y ella comenzó a azotarle la cara interna de los muslos, sabía que eso no lo toleraba demasiado bien, y era bastante doloroso, por lo tierno de esa carne. Eso era un aviso de que si a continuación oponía resistencia, y no relajaba ese culo, recibiría más de esos. Muchos más.

K- Vamos allá, cielo- Sabía que tenía que ser dura, pero no podía evitar que esa parte dulce hiciese acto de presencia de vez en cuando. Su chica, ya estaba preparada. Lubricó también la raíz de jengibre, pues no quería provocar el mínimo desgarro o herida, prefería la seguridad de hacerlo bien. Comenzó a insertarla, suavemente pero sin pausa, al tiempo que masajeaba el clítoris de ella, quería  consentirla ahora, pues después vendría lo bueno. Quería que se confiase, que se relajase, para después ¡ZAS!. Como los ratones, que van a comer el queso, y justo cuando ya lo están saboreando, ¡Boom!. Milena retozaba de placer en esa cama, estaba en unas manos expertas. Y después de un eterno proceso, al fin la raíz estaba clavada hasta el fondo, quedando solo lo justo para poder sacarla después. Katryce, que no era tonta, sabía que ella intentaría expulsarla, en cuanto comenzase a experimentar su abrasador calor, por ello, con cinta adhesiva, se aseguró de que la raíz no pudiese salirse de su culo. Su víctima protestaba, porque le había leído la mente.

K-¡Shhhh! ¿Esperabas que no me diese cuenta de  tus intenciones? Cariño, te conozco demasiado.-Y la besó pasionalmente, sus dos lenguas peleaban cuales espadas cimarras árabes, que se curvaban ágilmente para internarse en las bocas de aquellas lobas. Katryce, le succionaba la lengua, de arriba abajo, luego le escupió en la boca, y seguidamente volvió a besarla de forma muy agresiva. Una vez consideró, que ya había terminado la sesión de besos, se volvió hacia Yulent que seguía sentado en la silla, observando, y tocándose levemente.

K-Veo que te gusta lo que ves. Y le recorrió con los ojos, de norte a sur. Quería jugar con él, y sus deseos eran órdenes directas. Él se dirigió hacia ella con paso decidido, y cuando estuvieron a milímetros, la atrajo hacia si de la cintura, y la besó. Un beso de película hollywoodiense. Su reacción fue positiva, no le apartó, le seguía el juego. Milena podía  empezar a notar cierto ardor, no era del todo desagradable. Quizás no fuera solo la raíz lo que la incendiaba, si no lo celos. Es inevitable, cuando quieres a alguien, sentir ciertos celos sanos, no tóxicos, obviamente. Anhelaba el tacto de su Ama, que hacía rato que había dejado de prestarle la más mínima atención, dejándola sola, y haciéndola sentir abandonada. No estaba acostumbrada a que un juego de dos, se viese amenazado por un tercer jugador. La reina recorría la espalda de ese hombre, al tiempo que le arañaba y le hacía sangrar, después se llevó una de esas cuchillas disfrazadas de uñas humanas, y lamió seductoramente la sangre.

Y- Ufff Puta ostia. Haz lo que quieras conmigo.-Se estaba dejando doblegar por el espectáculo de esa diosa bebiendo de su sangre como si fuese Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta. Él conocía su historia, y había visto infinidad de documentales sobre ella.

K-Mmmm ¿ Estás seguro de lo que acabas de decir?-Le susurró al oido, mordiéndole levemente la oreja, sintiendo como  sus fuerzas se derrumbaban ante su simple toque.

Y- ¿Acaso no son todos tus esclavos? Entonces, coge lo que es tuyo, reina.- Y le dio un lametón en la mejilla, retándola abiertamente.

K- Tienes cojones, me gusta. Sí, todos sois míos. Pero creo recordar, que me habías invitado a tu fiesta vengativa. ¿Cierto? Después quiero participar de ella. Pero ahora, te invito a que te unas a la mía. Me gustaría compartir contigo este momento. Si prefieres echarte atrás, será la última vez que te invite, recuérdalo. No doy segundas oportunidades en ningún sentido. Ahora, decidas o no participar, cumplirás con tus deberes,y no son tan divertidos, ya lo podrás comprobar después. ¿Te queda claro, esclavo? ¿ O tengo que castigarte también?-Él levantó las manos, en señal de paz.

Y-Vale, vale, me queda claro-Ella alzó la ceja, y estrujó su polla con la mano derecha, su cara palideció ante ese súbito aviso, porque lo era.

K-¿Si, qué?-Tenía que admitir, que ese hombre tenía una buena pieza entre las piernas, realmente buena.

Y-Si, mi Ama-Tragó saliva, ansioso, nervioso, y exhaló aliviado cuando esa ama cruel, le liberó de su zarpa opresora.

K-Bien, vamos aprendiendo. Súbete a la parte superior de la cama, justo encima de la cabeza de Milena, y quédate en pie hasta que yo te diga.-Obedeció. El colchón hizo un ruido preocupante, signo de que no era usado demasiado a menudo. Y allí se quedó a la espera. Desde allí, veía todo lo que la reina estaba haciendo. Enseguida se volvió hacia él, enseñándole lo que portaba en sus manos, algunos de los objetos que anteriormente, había traído.  Una pinza de madera grande, una cadenita con dos pinzas metálicas en los extremos, y la cuerda azul. Ella lo había planeado todo desde el principio. Solo desde la primera escena, ya había imaginado el desarrollo y el desenlace de la escena. Yulent, no era novato en ese mundo, aunque no lo practicaba muy seguido, por problemas que arrastraba consigo. Pero eso no importaba, pues en su vida mental, la percepción era su realidad. Había tenido algunas experiencias muy light, si, era cierto. La última con una mujer. La primera fue con un hombre.

“Porque algo solo pase en tu mente, no quiere decir que no sea real". Cada quien tiene una definición distinta para lo que significa algo real.” Él lo vivía a su manera, en su más oculta intimidad, quizás lo ponía en práctica cuando relataba historias en donde las escenas eran el reflejo más fiel de su mundo interior, de ese que nunca había dejado ver el sol. Sentía las cosas demasiado intensamente, tanto, que no veía tan necesario un contacto físico en ocasiones, para disfrutar de sus noches de fantasía entre letras. Para él, el sexo carnal, estaba sobrevalorado. Le llenaba muchísimo más, poder tener afinidad y conexión a nivel emocional, mental, espiritual. Quizás por eso, desde lo de Leiza, no había querido saber nada del amor, ni de las parejas. Porque sentía que su visión, no encajaba en ese mundo. Se refugiaba en si mismo, porque solo así, hallaba la paz que un día, el mundo le arrebató, tan solo siendo un niño.

K-Enséñame la lengua-Yulent, la sacó de forma picarona para ella.

K-Algún día, te la morderé y me quedaré con un pedacito, para hacerme un collar con ella. Sácala más-Tiraba de ella con dos de sus dedos, hasta que no quedó más que sacar, entonces colocó la pinza grande de madera, en la punta de su lengua, ejercía bastante presión.

Y-¡Ahhh!-Ni siquiera podía meter la lengua para poder hablar. Esa era la intención. Le pellizcó los pezones, y se los chupó  hasta conseguir que se pusiesen muy duros. Él se derretía en exclamaciones, en gemidos. Sentía que las estrellas estaban al alcance de su mano.

K-Así me gusta, déjate llevar por mi.-Le acarició el hueso de la cadera, y le apresó los pezones con las pinzas metálicas, provocando un gesto de dolor en su rostro, pero sin llegar a mostrarlo demasiado. Se estaba haciendo el duro, veríamos cuanto le duraba eso. Entonces, tiró de la cadenita y su armadura de tio duro se fue a la mierda.

K-¿Estamos valientes, eh? –Le decía mientras unía la pinza de su lengua a la cadenita y las pinzas metálicas de sus pezones, con un trocito de cuerda azul que había cortado con la navaja.

Y sin previo aviso le golpeó en la pierna izquierda.

La cuerda estaba bastante tirante, y cuando soltó ese primer grito por el golpe inesperado, al intentar meter la lengua, sintió el mordisco feroz del metal en sus rosadas montañas.

K-Jajaja ¿No tengo que explicarte lo que pasará, si gritas demasiado seguido, no? Ah, lo olvidaba, no conoces mi juego. Precioso, a más grites, más tirarás con tu lengua de la cadenita, y más sufrirás, es como una reacción en cadena. Así que más te vale estar lo más calladito posible. ¿Entendido?- Él solo asintió con la cabeza.

K-Ahora abre las piernas, una a cada lado de la cabeza de Milena, y entonces te pones te pones en cuclillas. La idea que se le había ocurrido era demasiado buena como para no realizarla. Yulent  hizo lo que le había pedido, y se quedó mirándola expectante. Katryce rodeó la cama, poniéndose tras ella, con una escalera. Le amarró muñecas,codos y brazos con unas bridas idénticas a las que había usado en su esclava, y subiéndose a la escalera, hizo bajar tirando de una cuerda, lo que parecía ser una anilla de acero.

K-Arriba los brazos-Lentamente los alzó tanto como pudo, y ella enganchó las bridas a la anilla. Entonces, tiró de otra cuerda, que hacía de polea, y comenzó a subir hacia el techo, dejando a Yulent casi suspendido en el aire por unos centímetros, apenas rozaba la cama de rodillas.

Después, le rodeó las piernas  a la altura de los muslos, con unas correas de piel envejecida, aún guardaban ese olor característico. Al igual que la mujer que yacía inmovilizada bajo él, ambos no podían cerrar las piernas. También, hizo un pequeño bondage con lo que le quedaba de cuerda azul, alrededor de su polla firme, y en esa cuerda, colgó un pequeño cubo con orina reciente. Una idea bastante asquerosa. Pero le apetecía jugar sucio. La lluvia dorada, no estaba entre sus preferencias, pero para la ocasión, le parecía una opción perfecta. Milena al ver el cubo lleno de orina, se retorcía con más ansias.

K-No os va a doler, lo prometo.-Sabia que cuando te decían esa frase, significaba que te vas a cagar encima y a cagar en los muertos, sin esperar un segundo más, dio paso a la acción.

Había dejado a mano, las cuerdas de la polea que sostenían la anilla a la que Yulent estaba sujeto, y tiró de una de ellas. La cual hizo que descendiera, hasta quedar sentado literalmente encima de la cara de aquella mujer. Yulent no podía apoyarse ni evitar hacerle eso a esa mujer, sus piernas estaban totalmente inutilizables, no respondían. Facesitting. Ella luchaba por respirar, y también por la quemazón insoportable que le ardía como ascuas encendidas dentro de su culo. Él se retorcía de dolor, al sentir como el peso de cubo con orina, tiraba sin compasión de su polla, aguantó todo lo que pudo, pasaban los minutos y su peso parecía multiplicarse. Katryce lo alzaba a centímetros, dejándole colgando en el aire, le dolían sobremanera los brazos de soportar todo el peso de su cuerpo, después lo bajaba para asfixiar a Milena, cuando uno descansaba, el otro sufría. Pronto, otro tormento se unió a los ya presentes. Bastinado. El azote en los pies. Tenía el pie de Milena cogido fuertemente, pues ella lo intentaba mover, y golpeaba la planta del pie, unas veces apenas una caricia, y otras sin previo aviso, un golpe bestial que hacia rugir a su pantera. No olvidemos, que Milena, es hibrido entre humana y pantera.

K-¿Sigues pensando que es buena idea retarme, querida?-Hizo descender al chico de nuevo, por 5 veces más, cada vez dejando menos tiempo para recuperarse a su esclava. La cual no conseguía el aliento suficiente para recuperarse del todo.

Y-Dfjfhfkdjfjf!!-Intentaba decirle que detuviese aquello, que ya era suficiente, sentía compasión por aquella chica, pero lo cierto era que no aguantaba un segundo más, y comenzó a balancearse desesperado para derramar toda la orina posible de aquel cubo, culpable de su agonía. Milena, la cual aún tenía puesta la mordaza de araña, fue quien recibió todo ese líquido dorado tibio en su boca. No pudo más que tragar y escupir o se ahogaría, sintió nauseas. Él soltó un bufido de alivio.

K-No,  no, no. Chico Malo.-Le enseñó su juguete favorito, lengua de leopardo, y al verlo sintió mucho miedo. Estaba totalmente indefenso a merced de una mujer muy peligrosa, ahora se arrepentía un poco, de haberla provocado. Lengua de leopardo, era de cuero marrón, con el mango con remaches de plata. Más, aún con miedo, él estaba cachondo perdido, porque era la única mujer que le había dominado de esa forma tan cruda y al mismo tiempo, caliente. Se acercó a él, y le quitó la pinza de su lengua, dejándola colgando de la cadenita.

K-Vas a contar los azotes conmigo, por cada error que cometas, añadiré 10 más.-Y sin esperar reacción o respuesta por su parte, el primero cortó el aire y restalló en su espalda. Haciéndolo sacudirse, cual pez atrapado en una red marina, siendo devorado por los dientes cortantes de las pirañas.

K-¡Cuéntalos!-Decía ella con voz cantarina y meliflua, acariciándolo entre sus manos con lentitud.

Y-¡Uno! ¡Dos! ¡Ahh Tres!- Gritaba llevando la cuenta de cada uno al unísono con ella, cada vez eran más fuertes, su piel goteaba  de sudor, sus ojos comenzaban a inundársele, esa mujer no iba a tener compasión a la hora de administrarle aquella tortura. No le había dicho cúantos azotes iba a recibir, pues al menos así se habría preparado mentalmente para sopórtalo, y era porque Katryce, prefería  jugar con ese punto a su favor también, jugando a desesperarle sin saber si podrían ser 100 azotes, o quizás 200. Algo parecido a encerrar a alguien en una habitación sin ventanas, sin reloj, sin nada que le diese pista sobre el tiempo que pasaba. Una forma más de tortura. La piel de Yulent, ya estaba surcada de equis rojas, ella se acercó por detrás, y pasó un solo dedo por encima, notando el calor que desprendían esas marcas, lo ideal ahora sería rociarle un poquito de whisky por encima, y lamerlo por cada herida con su lengua felina. Katryce, también pertenecía al club de los felinos salvajes, pero eso solo lo sabía Milena, con la cual gustaba de pasear en su forma animal por aquellos valles naturales, en donde daban rienda suelta a sus instintos cazadores y depredadores en todos los sentidos, amaba esos instantes junto a ella.

K- Fallaste 2 veces, serán 20 azotes más.-Pero ahora cambiaria, el filete estaba dorado por atrás, ahora tocaba darle color por delante. Comenzó por los muslos, empezó con suavidad, dando le un poquito de margen de tiempo para acostumbrarse, y lentamente subió la intensidad, observando encantada como ese hombre  continuaba llevando la cuenta de nuevo, deseando que se equivocase solo para joderle más. No, no para castigarle físicamente, no necesitaba una excusa para darle más si quería, si no para humillarle aún más. Por no saber contar cuando un niño, lo hace perfectamente. Los 3 últimos fueron directos a estrellarse a sus pectorales.

Y-¡ Joderrrr! ¡No más por favor, Ama!-Le caían lagrimones mojando todo su rostro, y sus labios estaban mojados de saladas lágrimas y saliva. Tenía la polla, que podría traspasar la pared como si fuese de papel, pero ese minibondage, la tenía atrapada y no la dejaba levantarse de su tumba de cuerda marinera. La sangre, ya corría por su espalda hacía rato, él era un santo grial derramándose en  las manos de esa descendiente de Dagoberto II, último rey francés conocido de los merovingios, descendientes según la leyenda, de Jesús y María magdalena.  Si, él era un amante de esos temas, de hecho ese en concreto le encantaba, había leído el código da vinci y todos los libros de Dan Brown sobre esos temas, era su escritor favorito. También leyó el enigma sagrado, un libro documental de todos los datos históricos, e hipótesis sobre todo ello. No creía en las religiones, pero era uno de sus pasatiempos, por el simple hecho, de los misterios que levantaban a su alrededor, alquimia, esoterismo, ocultismo, magia, fantasía e historia sangrienta.

K-Has aguantado mucho mejor de lo que me esperaba, pero eso deja las expectativas altas para la próxima vez, tendrás que superarlas. Y procedió a bajarle de allí, le liberó completamente. Milena lloraba con los ojos cerrados. Todo el tiempo había estado sin recibir la mínima caricia ni atención de su Ama, y eso le había dolido más que cualquier castigo por cruento que fuese. Enseguida fue liberada igualmente, Katryce, le masajeó las piernas y las muñecas, para dar un poco de bálsamo sanador a sus articulaciones, después de permanecer por un largo tiempo en esa posición. Después, le arrancó la cinta adhesiva del culo, y con sumo cuidado le fue extrayendo la raíz de jengibre, ella se quejaba.

K- Ve al baño, dúchate bien, y vuelve aquí-Le dió un leve beso en la frente, y un golpecito suave en la espalda para animarla-Parece que Milena recuperó un poco de dignidad y un poco de felicidad. Ahora tenía que hacerle un lavado. Con leche tibia y una solución calmante, pues no podía dejar el interior de su ano así, podrían haber quedado restos de la raíz y además era su deber cuidar de sus esclavos, y ella ocupaba un lugar privilegiado entre todos los demàs. Respecto a Yulent, ya era el momento propicio para poner fin a su vendetta contra Leiza, pero ahora le sorprendería con una revelación, obviamente una pequeña trampa, en la que seguramente, un hombre cegado por la rabia como él, caería sin remedio.

K- Yulent, ¿Deberíamos poner el punto final a tu vendetta no crees? Tengo una sorpresa para ti, pero no he querido desvelártela hasta ahora. ¿Te gustaría matarla? ¿O solo deseas torturarla y castigarla? – Él la miraba confundido, y sorprendido al tiempo. No comprendía esa pregunta. Por supuesto que quería la muerte.

Y-Ya conoces mi respuesta, espero. Pero, ¿No habría problemas, después cuando la busquen en la tierra y no la encuentren? No quiero crearte problemas o más deudas que me harás pagar sin dudar, reina.-Y era cierto, cada favor extra de ella, conllevaba la ampliación de la deuda contraída con la “Familia” y “La Cuna”. No le habían dicho siquiera  la duración de su condena, y no estaba muy seguro de jugarse su tiempo. En este lugar, nadie sabía cuándo sería liberado, para evitar que viviesen el día a día deseando que llegase su libertad. Mejor mantenerlos en desconocimiento total, una vez cumplida su condena y saldada su deuda, eran liberados sin más explicaciones. Con todo lo conseguido. O sea conocimientos increíbles, almacenados en su cerebro, con los cuales podían presentarse por libre a cualquier examen y aprobarlo, para obtener títulos y carreras que deseasen. En ese sentido, había recibido mucho más de lo que se les había exigido en “La Cuna”.

K- Si, en un principio, te dije eso.  Pero hay una forma de que puedas deshacerte de ella y saciarte de veras. Te costará muy caro, obviamente.  Te ofrezco un trato. Su vida, por la tuya 24/7. Dejarás tu cripta, y a Bastián. Y vivirás en la mía, conmigo y con Milena. Aceptarás todo lo que te imponga y te encargaras de mantenerlo todo limpio y en condiciones.  ¿Aceptas? Piénsalo bien. Una vez tomada una decisión, no hay vuelta atrás  Yulent, se debatía en una guerra consigo mismo, por un lado, no soportaba la idea de dejar viva a esa escoria que le rompió el alma, por otro lado tampoco soportaba la idea de ser esclavo de nadie. Lo sopesó despacio, y decidió, pero no si antes encontrar una salida a la situación, para más adelante, tenía que jugársela ahora.

Y-Acepto el trato. Solo, explícame como lo harás. ¿Cómo ocultarás su muerte a los ojos del mundo? Explícamelo, porque no comprendo nada. No soy tan inocente, como para creer que... ¿Te vas a jugar el cuello por mí, así porque si, no?  ¿Dónde está la trampa?- Katryce, caminó hasta él, le rozó la mano juguetonamente.

K-¿Crees que te habría ofrecido esto, si fueras lo bastante estúpido como para no preguntar? Desconfiar, es de sabios. Nunca le des la espalda a un enemigo, disfrazado de amigo.-Yulent, le devolvió la caricia con el dedo pulgar.

Y-No veo ninguna enemiga, reina. Y no, no confío en ti, pero no es nada personal, es que simplemente no confío en nadie.

K-Me gustas, me recuerdas a alguien, hace mucho tiempo. Bien, te explico. Poseo un laboratorio, que aparte de experimentar con lo que has podido ver ya, también experimenta con la clonación. Sí, es posible clonar seres humanos. Ahora estamos probando sin suerte, con animales, pues muchas especies se extinguen por nuestra culpa, y mi deseo seria poblar nuevamente de ellos toda la tierra. A los clones, se les implantan todos tus recuerdos vividos. Los clones, son idénticos a sus humanos originales, solo hay una forma de diferenciarlos. Solo los clones tienen una pequeña marca en la esclerótica de sus ojos. Una marca, solo visible bajo un tipo de luz ultravioleta. Hasta el día de hoy, no han descubierto ninguno de nuestros clones en la tierra, y te aseguro que hay miles. Pero no son conscientes de ello.  Son perfectos, no levantan  la más mínima sospecha. De modo, que solo te haré esperar unos minutos, para que Zyann haga el escáner a través de la retina ocular. Es un proceso indoloro y rápido.

K- Ahora, ve con Milena, dúchate, y espera ordenes mías. Ah, nada de contacto entre vosotros, lo sabré y... ¿No te gustaría enfadarme más, verdad?-Su tono era amenazante y provocativo.

Y- No se me ocurriría hacerlo, reina.- En otra situación, seguramente lo haría, pero ahora quería culminar de una vez su vendetta. Desapareció de la vista de ella...

Placer de sangre. Relato Dominación y terror🔥✍️

❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo,  y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones.  Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗

L-¿Que te ocurre? Parece que no estás aquí, conmigo. ¿Quieres que descansemos?-Su voz sonaba a preocupación sincera y a cansancio. Entonces, se sintió culpable por estar ausente mientras aquél cielo le estaba dando toda su atención. Decidió con rapidez y sin mediar palabra o respuesta, las posiciones se invirtieron en un instante fugaz, ahora Yulent le tenía empotrado contra la puerta, respiraba con agitación, y estaba mucho más excitado que antes, porque Lucán le había mostrado una parte muy dulce y tierna, que le había conmovido y vuelto loco, necesitaba compensar esa dulzura, y lo haría a su manera.

Tomó su rostro con las manos, y atrayéndolo hacía sí, comenzó a besarle tan despacio, que incluso podían escucharse los latidos de sus corazones.

Sus manos descendieron hasta clavarse en el pecho, en donde sus dedos jugaron con un fino manto de bello masculino de tono rojizo, caricias desesperantes.

Lucán, con los ojos cerrados, gemía tímidamente contra la boca posesiva de aquél príncipe vampiro, que le exigía la rendición con esa inmensa ternura en la expresión, en cada beso con que le invadía, Yulent ganaba terreno sin contemplación. Una estrategia sublime, e implacable, que le desarmaba por completo.

¡Boom¡ Su cuerpo fué girado bruscamente, su brazo atrapado tras la espalda que contaba con marcas en forma de hojas de palmera, la historia que aquí se describe.

Yulent, tenía a Lucán donde quería. Su presa intentaba escapar, pero solo conseguía hacerse daño. No le importaba que se resistiese, más bien le gustaba. Apretó su agarre con más dureza, y acercándose aún más, acortando la poca distancia que había entre cuerpo y cuerpo, le susurraba con su voz más dulce.

Y-Shhhh, relájate, quiero compensarte por estar y no estar. Ve y échate en la cama, ahora.-Le soltó suavemente, y enseguida, Lucán se volvió para enfrentarle cara a cara, su expresión era cambiante, al principio, enfado, que al cruzar la mirada con quien momentos antes le había sorprendido de mala manera, se fué esfumando, hasta relajarse y retornar a su expresión natural. Algo le había hecho cambiar de opinión, al mirar esos ojos desafiantes. Algo que estremecía, pero también le hizo sentir que podía confiar, sin miedo. No dudó. Dió un primer paso, y cuando quiso darse cuenta, ya estaba echado en aquella fría cama de sábanas blancas y con aroma limpio y fresco. Mientras estaba allí, no podía quitar la vista a aquél hombre desnudo emmedio de la habitación. No se había fijado bien, pero su cuerpo estaba repleto de cicatrices, y también de tatuajes. Su abdomen no era una perfecta tableta de chocolate, pero sí estaba tonificado y se marcaban tentadoramente los huesos de esas caderas que habían bailado el tango de la muerte con las suyas momentos antes. Seguro que de estar presente su mejor amiga, le habría soltado esa frasecita bochornosa.

¿Quieres un babero, guapo? Y él, riendo, seguro que le habría respondido con un sí rotundo.

Y-Cierra los ojos, y no los abras hasta que yo te diga.-El velo de sus parpados cayó, cerró esas ventanas y su visión quedó nublada por negros abismos.

Agudizó sus oídos, intentando adivinar qué pasaría. No escuchaba nada, y no era porque Yulent no estuviese en movimiento, si no porque estaba siendo sigiloso, como el gato nocturno que había aprendido a ser desde mucho tiempo atrás.

Abrió su maletín, donde guardaba sus juguetes favoritos, y escogió una variada colección de pequeños objetos.

Y-Voy a regalarte lo que queda de noche hasta el alba, de placeres, lo mereces. El alba que sucede antes de un amanecer en nuestro mundo, ya que aquí no he visto sol ni luna. Seguro que me pondrás al día de todo lo que tengo que saber. Camino a ciegas y... no me gusta. Necesito saber... saberlo todo.

Y-Bien, 2 cosas. No quiero que te muevas y no quiero que te reserves nada, lo quiero todo para mí. ¿Entiendes?-Escuchaba atento cada palabra, sintiéndome intimidado porque había notado un cambio muy sutil en esa voz, algo que me había puesto nervioso. Yulent al no recibir respuesta, decidió arrancársela.

Y-Contesta.-Su mano derecha de había cerrado firmemente en un puño, en torno al cuello de su amante, se había sentado rápidamente sobre el estómago de su ahora sumiso, que incapaz de moverse, tomó el poco aire que se le permitía y dió la respuesta.

L-Entendido-La presión aumentó un poquito más.

Y-Sí, mi Lord-Pronunció cada letra con tres besos en los labios.

L-Sí, mi Lord.-Nunca había gustado de aquellos juegos de fantasia, que las parejas vainilla solían probar para que la rutina no destruyese sus vidas sexuales, pero esto, parecía algo muy distinto...y...le gustaba.

Aunque con Katryce, esos juegos no eran precisamente fantasia, eran reales, con sus correspondientes reglas, claúsulas y demás, sellados y firmados, entre la Reina y sus esclavos, con sangre, obviamente, Katryce, era una reina sangrienta, descendiente de las mismísimas amazonas. Pero para él, era diversión, juego y donde...empezaría su andadura en los submundos sombríos. El arte de matar, su arte. El más grande acto de control sobre alguien, es asesinar, matar. Ver como se extingue el último haz de luz de sus ojos, como el confín del universo lo ves en su rictus de terror, cuando se dan cuenta de que no hay escapatoria, aunque, él gustaria de jugar a dejarles pensar que podrian vivir, ganarse una oportunidad. No hay más que decir, de cómo serà Yulent más adelante, creo. Pero, en esta historia, que pasa mucho antes de esos momentos, para él, no era nada serio, simplemente, era su forma favorita de sexo y juego.  Sexo duro, salvaje, sangriento y perverso. Tal cual.

Bastían siempre se había sentido desdichado, ya que una vez amó y no volvió a hacerlo nunca, y no era muy dado a abrir... su ser, a nadie, obviamente, abrirse de piernas, demasiado seguido para su gusto, pero no podia negarse a las órdenes de la reina, que le exigia hasta la extenuación, le hacía estallar cual botella de champán en una noche de fin de año, solo que ese champán, se descorchaba en un interminable bucle repetitivo, desbordando espumas, burbujas y el último resquicio de sus fuerzas. Cualquier hombre, amaría tener una mujer así, pero...así como en un principio, la amaba por esto, ahora la odiaba, no...no era odio como tal, si no...que estaba harto, cansado y aburrido. 

Y ahora Yulent le ofrecía un escape de esa jaula, para llevarle a su propia celda. Con la diferencia de que Katryce era su Dómina y Reina, por la fuerza, y a Yulent le entregaba su libertad por propia voluntad, las diferencias eran abismales. ¿Quién sería el verdadero am@ de Bastián Lucán? 

Él pensaba...

"Si no has conquistado mi alma, no tienes derecho a dominarme". 

Pero aunque era algo nuevo para él, sabía que lo consentía porque era Yulent, y porque joder, ese hombre, emanaba sexo por cada poro de su nivéa piel. Si se hubiese tratado de otro hombre, le habría roto la cabeza contra el suelo, pero... aunque su naturaleza era de todo menos gustosa por el sexo masculino, al menos hasta el momento, y mucho menos, sumisa, le apetecía probar, nuevas experiencias, quizás y aunque solo fuese en el sexo, le gustase. 

Solo había una manera de comprobarlo.

Y-Aprendes rápido, me gusta, aunque es una lastima, tenía muchas ganas de educarte y enseñarte mis malas artes, en otra ocasión serà. Ahora, préstame atención. Me gusta jugar con mi preciosa Danya, es mi daga. La pasearé por tu piel, para que la conozca y la marque, como te he marcado yo con mis besos.-Al escuchar la palabra daga, estremecí. Obviamente no quería que me cortase, eso no iba conmigo, inmediatamente intenté levantarme de la cama, pero fue imposible, estaba clavado a la cruz de pies y manos.

Y-¿Dónde crees que vas? Tranquilo, no voy a desangrarte, confía en mí. Te va a gustar. Cierra los ojos ¿Si?-Me tranquilicé un poco, pero no lo suficiente, no me dió tiempo. Su mano izquierda me acariciaba de arriba abajo, allá en la cúspide que ya resplandecía, bailaba con mi mini-yo, en su mano, rítmicamente al jadeo de su entrecortada respiración y de la mía que comenzaba a seguir el mismo camino. Su mano me torturaba, yo solo sentía que se desprendían de mí todas las cargas, que me arrastraban al fondo del bar de mis penas, ahogadas en vodkas, y whiskys dobles, junto a un jazz. Su lengua corría de norte a sur y de este a oeste por el mapa de mis montañas de curvas letales. Producto de horas de gimnasio. Se detenía a torturar con rotaciones ininterrumpidas, a excepción de que su golosa boca enterrase sus colmillos en la cumbre de mis pezones tan duros y erectos, como para rayar cristales y escribir oraciones en su honor.

Y entonces...entonces Danya se presentó, y también se presentó un viejo amigo lejano, el miedo.

Danya obedecía el mandato de su señor, que la guiaba con la mano derecha, trazando líneas a lo largo de toda aquella belleza, que yacía muriendo de placer bajo sus manos y su dominio. 

Le ponía a mil tenerle así, y que hubiese confiado de esa forma en él.

Era momento de desconectar por una vez su cabeza, y solo dejarse llevar por sus instintos y deseos de complacer. Le había cortado levemente, y algunas mini gotitas de sangre resbalaban por su piel, ya no habia blancura en su lienzo, si no que la tinta ya se derramaba del tintero que era su cuerpo. Su lengua, era ya la pluma, que se untaba en la sangre, y dentro de él, le escribia versos, através de sus memorias, pues la sangre es...Vida, una vida en recuerdos, sentimientos y pensamientos. Su saliva era el alcohol y sus besos la sutura. Ya no eran gemidos ni jadeos, si no gritos, al sentir como su polla era guiada a la entrada estrecha que le daba la bienvenida, y le invitaba para que se lanzase al fondo de aquél pozo húmedo, cuyas columnas y pórtico, eran como nubes de algodón, blanditas, perfectas para agarrar fuerte y así, lograr que toda aquella longitud, llegase hasta las entrañas y le rompiese en un devastador orgasmo.

Provocado por el miedo, la adrenalina, la sensualidad y la posesión absoluta.

Y-Córrete para mí, entrégate.-Cada palabra fué seguida de una lluvia de estocadas profundas.

Yulent salió justo a tiempo, para ver como aquella polla hinchada, y palpitante, comenzaba a lanzar chorros potentes que dibujaban círculos de nieve en el aire. Esa escena le dió la fuerza suficiente para tocarse y explotar justo después de su amante, acabando ambos bautizados con sus fluidos, su sangre y sus lágrimas. Si, habían acabado llorando, Lucán por los cortes de Danya, la daga, y Yulent lloró porque la intensidad de aquél momento, le hizo olvidar los fantasmas que le perseguían, el recuerdo de la traición de su ex novia.

Toda herida, tiene su cuchilla.... Y los habemos, que amamos desangrarnos en la cuchilla📝

Tarta con sabor a placer/Relato Dominación🔥✍️

❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo,  y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones.  Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗

•Él me estuvo instruyendo para que cocinase una tarta de fresas, yo no tenía ni idea, pero seguía sus instrucciones mientras estaba sentado y me observaba, a pesar de que me ponía nerviosa, conseguí hacer una tarta preciosa y deliciosa.

Fuí la primera en probarla.

Y-Cierra los ojos y abre la boca-Se puso en pie y se acercó lentamente a mi, cual tigre enjaulado sediento de sangre.

Abrí la boca y cerré los ojos obedientemente, aún sentía vergüenza por hacer aquellas cosas, pero,¿No podía hacer mucho más, no?.

No escuchaba el tintineo metálico de una cuchara, ni escuchaba nada, y me estaba empezando a poner más nerviosa aún. De pronto, noté como me metía un trozo de tarta con sus dedos en mi boca, era bastante grande, estaba deliciosa, muy dulce, pero no podía saborearla porque no solo había metido la tarta dentro, si no que también, dos de sus dedos, los cuales, estaban jugueteando junto con mi lengua y la tarta, movía sus dedos revolviéndolo todo cual batidora, sus dedos tocaban mi campanilla, y no podía tragar si quiera.

-Mhmhmhmh-No podía pronunciar claramente nada.

Y-Shhhh, un dulce no amarga a nadie, ¿No? Ahora voy a sacar mis dedos, pero no vas a tragar nada, ¿Entendido? –Sacó sus dedos despacio de mi boca, y fue restregándolos por todo el perfil de mis labios, por las comisuras, por la cara, debía de parecer una tarta humana.

Y-Así me gusta, buena chica. Me gustan las buenas chicas, ja, no, estoy bromeando, prefiero a las nenas malas, ya sabes que yo soy un papá muy ...“Bueno”, ¿No, mi niña?-Estaba de tan buen humor, que me daba bastante miedo, más aún de esta forma, porque detrás de eso se escondía la bestia incontrolable. Y no tardó en hacer acto de presencia.

Me agarró violentamente del cuello y me llevó arrastrando hasta que mi espalda dió contra la encimera, su pierna estaba haciendo presión entre las mías, y su mano en mi cuello apretaba a cierta presión pero sin llegar a ahogarme, entonces me besó con glotonería, metió su lengua en toda aquella fiesta de fresas, bizcocho, nata y miel que había dentro de mi boca, siguió con ese beso succionador, hasta que me percaté que se había comido toda la tarta y no había dejado nada para mí, el muy goloso.

Pero eso no fue todo, cuando terminó, comenzó a lamerme con la lengua por donde antes había manchado con sus dedos, me lamió la cara, y los labios, y por último, se alejó de mi soltándome, y mirándome fijamente, se lamia los dedos, los chupaba cual apasionado eros, metía su dedo corazón en su boca y lo sacaba provocadoramente, yo estaba muy caliente, ya no me importaba el miedo, me daba igual que le diese un arrebato de ira y me matase en su manicomio, solo quería…solo quería lamerlo de pies a cabeza.

Y-¿Así que la niña buena, quiere portarse mal, eh?-Me estaba desafiando abiertamente a que lo hiciera, yo lo sabía, él lo sabía, y ambos sabíamos que cuando dos dragones tiran fuego, el infierno es su reino.

Tomé la iniciativa, como sabía que le gustaba, me arrodillé en el suelo, y gateando fui hasta llegar a sus pies, besé sus zapatos, manchados de azúcar glas y harina, él se inclinó y levantó mi falda para darme un azote en una nalga, fue erótico, no destinado a causar dolor, estaba juguetón, lo sabía por la forma en que me estaba tocando, con lascivia, con lujuria. Yo empezaba a tirarle de los pantalones para bajárselos, eran sport, sueltos a la cadera, caerían enseguida, quería sentir su piel en contacto directo con la mía. Pero antes de hacer un intento, me alzó la barbilla, me beso en la frente, entonces la tortilla se dió la vuelta.

Y mi mundo se puso del revés 

En menos de un segundo me vi arrastrada por el pelo hasta estar tumbada en la mesa de la cocina. Donde me quitó la falda, el top, y la ropa interior, dejándome desnuda.

Y-Me he quedado con hambre, quiero más tarta, y la quiero de ti. Eres mi mesa, no te muevas, si se cae un solo trozo de tarta, habrá consecuencias, ¿Queda claro?.

Fué colocando pequeños trozos de tarta,y tambien esparció la nata con sus manos por todo mi cuerpo, se dedicaba a devorarla suavemente dejando besos en mi piel, a veces mordisqueaba mis pechos, me hacía cosquillas, y yo no podía moverme, pero era imposible cuando le sentí llegar al último trozo, donde había puesto una fresa gigante, justo en mi monte de venus.

-Mmmm dios, si, dios—Solo gemía loca de placer mientras sentía su boca torturarme, hacía rato que me estaba llevando al abismo, me empujaba y después me salvaba con sus alas, no me dejaba caer en picado hasta estrellarme en un maldito éxtasis sin fin. Me estaba matando, y ahora sentirle en ese lugar, donde sabía que si me tocaba una sola vez explotaría sin frenos era demasiado, demasiado para ser descrito.

-Dios NO. Soy YO. Adorame- Su voz era tremendamente caliente y seductora.

Estaba gimiendo tan alto que me quedaba sin voz, ya sonaba ahogada, ronca, entonces se detuvo por completo cuando vió que arqueaba mi espalda buscando más fricción, más contacto contra su lengua, contra esa bendita serpiente que se metía en los rincones de mi carne de niña y de mujer.

-No pares joder, no pares-Me había enfadado, que me dejasen a medias era algo que no toleraba muy bien, tanto en el sexo como en todo, si se empieza algo, se termina.

Me arrepentí de haber dicho eso durante las 2 horas siguientes.

Me había atado con cinta aislante a la mesa de la cocina donde ya estaba tumbada, mis brazos estaban atados por encima de mi cabeza, por las muñecas en forma de cruz, me había metido las bragas en la boca y se había dedicado a hacer que me corriese hasta que lloraba suplicando que parase. Había perdido la cuenta de los orgasmos que fueron, y eso añadió un castigo adicional para después, pues me ordenó que contase las veces que tenía uno, porque al final me preguntaría la suma total de ellos.

¿Pero cómo diablos podía estar concentrada en contarlas, si me estaba muriendo literalmente millones de veces?

Si sentía que mi clítoris estaba en llamas, me dolía el mínimo roce, al principio comenzó con su lengua, luego continuó con distintos vibradores, perdí la cuenta de cuantos usó, solo sé que gritaba como poseida por un demonio, la mesa se tambaleaba con las sacudidas de mi cuerpo encima de ella, y ya hacía rato que había conseguido escupir las bragas de mi boca, pero no le importaba escucharme, al contrario, parecía incitarle más, y más el oír mis lloros, mis suplicas ,mis gritos de agonía placentera. Ya no conseguía verle con claridad, entre las lágrimas que distorsionaban mi visión, y el cansancio abrumador que me estaba doblegando.

-¡Grita. Grita más! ¡Grita por mí!- Me gritaba euforíco y poseido por una pasión oscura.

Solo recuerdo que él último antes de perder la conciencia...fué un tormento.

Antes de desvanecerme por completo, me besó con furia, con rabia, mordiéndome y estirando mi labio inferior hasta que me hizo sangre, noté el sabor salado en mi boca, y entonces hizo algo extraño, se mordió su propio  labio haciéndose sangre igualmente, y volvió a besarme, un beso de sangre, la unión sagrada de la esencia vital y más pura. Esta vez, lo hizo lentamente tan dulce, y suave que fue como un anestésico de efecto inmediato…pues no recuerdo más. Caí en un sopor...