❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo, y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones. Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗
•Empezó a servir la comida mientras silbaba, ella seguía dormida, así que tendría que despertarla, y lo haría a su divertida manera. Arrastró la sabana hacia abajo, dejándola sin la protección que está le brindaba. Para darse cuenta de que se había quitado la bata, y estaba desnuda, solo tenía puestas sus braguitas. Se quedó observando su cuerpo, y lo examinó sin tocarlo. Pudo confirmar que habían cicatrizado por completo las heridas. Pero aún quedaban leves marcas rosáceas, la piel estaría hipersensible.
Su respiración era baja, al dormir tan profundo tu cuerpo se relaja y tu respiración se vuelve más silenciosa. Casi sintió pena por hacer lo que estaba a punto de hacerle. Casi.
-GRRRRR ¡PARA!-Se había despertado de golpe, y qué manera de despertarla había tenido. Le había dado una descarga eléctrica justo en su coño, con una pistola eléctrica. Su cuerpo se había sacudido violentamente y ella no pudo más que pegar un grito y gruñir, estrujando la cama, porque las ganas que tenia de pegarle eran muy grandes. Pero no quería otro castigo más, no ahora.
Sabía que no podría soportarlo. Pero también sabía que a él le daba igual, siempre la ponía al límite, y si había venido a despertarla, así sin más.
Es que, algo tenía planeado. Quería jugar. Se quedó mirándole desafiante.
-Bonita manera de despertarme eh-le solté despectivamente. No me había hecho ni pizca de gracia. Yo no era de las que se esconden tras buenos modales cuando está cabreada, pues soy muy temperamental, de muy mal genio.
D-¿Te han gustado mis buenas tardes? ¿No?-Se estaba burlando, mientras arrastraba la mesita con la comida hasta la cama. Había pizza, ensalada y dos copas con vino tinto. No Obtubo ningún tipo de respuesta o reacción a su pregunta.
D-Viendo el obstinado silencio en el que te encierras, quiero ver como comes. Come, ahora.-¿Qué? Le decia que comiese, pero si no tenía apetito, solo tenía ganas de enterrarme en la cama y no abrir los ojos. Hoy no me encontraba muy bien, y encima esa forma de despertarme no había mejorado mi ánimo.
-No tengo hambre-Él ya estaba comiendo y bebiendo de su copa, no dijo nada, solo siguió comiendo y cuando hubo apurado su copa de vino, la dejó despacio en la mesa. Se acercó a mí, lentamente, quería que besara su mano. Parecía estar calmado, no quise tentar mi suerte, así que obedecí. Besé su mano, subiendo por sus dedos, metió sus dedos en mi boca y los lamí, estuvo sacándolos y metiéndolos de mi boca, un rato, y después fue besándome por el cuello y me susurró al oído.
D-No tengo la menor gana de darte de comer ahora, no quieres comer, me parece bien, pero vas a comer de mí hasta que yo lo desee. Ya me encargaré de que no te quedes desnutrida, te pondré una via, o te alimentaré por la fuerza, porque la única forma de huir de mí, es en una caja, princesa. Puedes intentar matarte de hambre, no lo conseguiràs. Pero te perderás el placer de una buena comida, y de lo bien que cocino. Ahora quiero que te arrodilles en el suelo y cuando vuelva no quiero que me mires a los ojos, ¿Has entendido?-Y salió de la enfermería.
Cuando regresó, me quedé boquiabierta, estaba totalmente desnudo frente a mí, bebía de un vaso lo que parecía whisky, y en su otra mano tenía una especie de vara fina muy larga. Yo me había posicionado como me había ordenado, había decidido seguirle el juego, ya que parecía estar juguetón. Me gustaba cuando estaba así y no tan sádico como un asesino ritual (Lo cual, querido lector, es así, el doctor no es un amo auténtico aunque guste de ciertas pràcticas, solo es un sádico asesino, que ama el control, pues el mayor acto de control sobre alguien, es matar).
D-¿Parece que estas de buena chica mmm?-Ella no lo sabía, pero eso le ponía a cien, en todas las amantes o esclavas que había tenido, tenía la polla empezando a ponerse dura, solo de verla en esa posición, con su mirada desafiante, su actitud dulce y sumisa…pero él sabía que ella no lo era. Y eso era lo que más le excitaba, saber que era una salvaje a la que tendría que domar con sus malas artes, y lo haría, poco a poco pero a fondo. Porque su plan de insertarle el chip, ya no resultaba tan atractivo, cuando había descubierto que le divertía más hacerlo él mismo. Era un juego delicioso, y no pensaba privarse de ello.
Solo se lo impondría, temporalmente cuando a él le pareciera necesario.
Ella no le había contestado y el no esperaba respuesta ya. Decidió actuar. Y poner en marcha la función. El espectáculo comienza, pensó para sí mismo-
Fue hacia ella, le acarició con la vara larga, era una fusta de doma, perfecta. Le empezó a acariciar suavemente por detrás con ella, era tan fina que ella se retorció un poco al sentirla, debía hacer cosquillas, como una pluma que dulcemente te baila sobre la piel .Dibujaba sobre su espalda, guiaba su mano de arriba bajo dirigiendo la vara cual arco de violín que toca las notas correctas y hace sonar las melodías de los gemidos. Y el se mordió el labio, se estaba encendiendo de escucharla, pero necesitaba más. Le azotó con fuerza y un grito rompió sus gemidos, y vió sonriente como aparecía la primera línea roja sobre la espalda. Le dió un segundo azote, y una cruz X se formó bien perfilada. Se volvió y se puso frente a ella, estaba con los puños apretados, mirando a un punto muerto. Levantó su cara y le hizo mirarle a los ojos, y pudo leer en ellos. O eso creyó él. Ella estaba aprendiendo a ocultar sus emociones, siempre que el no usase su maldito controlador de sueños, a esa cosa no podía esconderle nada.
D-¿Tienes miedo? Deberías tenerlo, tengo 2 cosas que decirte antes de hacerte mía. La primera, es que tengo algo que celebrar y quiero que lo hagas conmigo, y la segunda, la próxima semana he programado tu iniciación, el chip será uno contigo, aunque lo activaré y desactivaré cuando a mí me venga bien. Eres una yegua salvaje a la que me encanta domar.-Se fué y se sentó en la cama con las piernas abiertas, su polla estaba firme, y él se empezó a tocar, con cara de lascivia-
D-Quiero que te toques, sin moverte de donde estás, quiero que te folles para mí, sin dejar de mirarme. Si lo haces, añadiré más viajecitos a mi sala de castigos.-Yo no quería ir a esa sala, era aterrador, la estrella infernal….solo de pensarlo me daba pánico. y solo de pensar que solo había probado aquello cuando allí habían unas 12 maquinas, a saber para que las usaría. No quería averiguarlo.
Empecé a acariciarme por los pechos, los apretaba con fuerza, después suavemente, mi otra mano viajaba libre en un vuelo de caída libre directo al volcán que estaba empezando a incendiarse. No solo por mis toques, si no por verle a él, sus gestos, sus ojos casi desgarrándome, como retorcía su sable de acero entre sus manos, y gemía en voz baja.
D-Mmmm si así, suave, ven a mí-Yo dejé de tocarme, e hice el gesto de levantarme del suelo, pero el movió el dedo diciendo un NO.
D-¿Quién te ha dicho que te levantes? Te he dicho que vengas a mí, tal como estás, a cuatro patas, y recuerda, no dejes de mirarme.-Yo me sentí rara, entre humillada y excitada. Me puse a cuatro y fui gateando hacia él, hasta llegar a la cama donde estaba sentado. Cuando llegué me señaló con su otra mano, quería que le besase los pies, y eso hice. Besé cada uno de sus deditos, los chupé como si fuesen su miembro, y el gruñía ardiendo, luego tracé un camino con mi lengua que subía por su pierna derecha, por su muslo, y llegando a sus huevos, jugué con ellos en mis labios, los retorcía con mi lengua, y él me animaba a que fuese a más, y yo me sentía tan ardiente, que mi lengua recorrió su miembro desde la base hasta la punta de un solo lengüetazo muy lento. Lo repetía cada vez con más velocidad, y él me agarró del pelo y me tiró la cabeza hacia atrás, me lamió la boca, probando su propio sabor salado.
D-No tan deprisa, cielo. No quiero que la fiesta acabe tan rápido. En pie, ya.-Me levanté torpemente, pues el largo rato que llevaba arrodillada, me había dejado algo entumecidas las piernas, pero me puse en pie al fin. Estaba sonrojada.
D-Súbete encima de mí, y empálate hasta el fondo, quiero que bailes sobre mí. Quiero que me cabalgues y no pares hasta que yo te lo ordene. Yo impondré el ritmo y tu lo seguirás.-Y se echó hacia atrás quedando tumbado, yo inmediatamente me subí encima con cuidado, y empecé a bajar despacio a lo largo de toda su larga longitud. Sentía como se abría camino entre mis carnes que estaban muy mojadas por dentro.
Y noté como me empezó a acariciar el culo, y empezó a marcar el ritmo, profundas embestidas, pero lentas, la sacaba del todo, y luego la metía hasta romperme con todas sus fuerzas, mis caderas se estaban acostumbrando a su baile, cuando él me cogió por la cintura, me tiró para delante, sus brazos me abrazaron e inmovilizaron, y entonces comenzó a penetrarme tan deprisa que parecía un terremoto, que me sacudía sin parar, gemía tan fuerte que si no fuese porque sabía que todo estaba insonorizado, la policía no tardaría en llegar, y quizás esa, fuera mi salvación.
Pero me preguntaba a mí misma, si realmente quería escapar de él. Si quizás no me estaba gustando todo esto, a pesar de que probablemente mi destino era acabar muerta, como todas sus victimas. Realmente me está volviendo loca, juro que pierdo la conciencia de quien soy.
D-No quiero que te corras, ¿Entendido?-Y me pegó un azote con la mano, dándole énfasis a esas palabras.
-No prometo nada-Mi tono era algo infantil-
D-Voy añadiendo castigos a la lista, tu misma.-Se reía, estaba demasiado cachondo, y no aguantaría mucho más, pero quería aguantar hasta el mismo final. Y su final era muy intenso .La bajó de encima, y la puso bocabajo, poniéndole debajo de las caderas la almohada, después cogió su cinturón y lo puso alrededor del cuello de su esclava, y con la otra mano, guió su polla al coño de ella, entró de golpe, sin preámbulos, ella gimió, y el empezó a moverse en círculos dentro de ella, bailaba como un sensual mago que hacia magia con su varita mágica. Y empezó a tirar de su cinturón, a restringirle el aire, sus gemidos empezaron a sonar ahogados, casi inaudibles.
Estaba al borde, sentía su miembro palpitar y subiendo las palpitaciones, aumentó el ritmo, la fuerza, y la presión de su cinturón sobre el cuello de su presa, y en una última estocada furiosa, se derramó dentro de ella. Ella sentía como su líquido corría dentro, caliente y espeso, y ella no pudo controlarse, y se corrió después de él.
D-¿Te has corrido sin mi permiso? Ja, pues viendo las ganas que tienes de correrte, te vas a estar corriendo hasta desmayarte.-Se había quedado quieto dentro, de pronto salió, y fue a buscar algo a la mesa. Cuando volvió, se acercó deprisa hacia su cara, y le metió sus bragas en la boca, ella intento gruñir pero enseguida le había atado un pañuelo alrededor, fue tan rápido que ella no pudo ni pronunciar una queja.
Empezó a atarle las manos a la camilla, y las piernas tan abierta que dolía como si estuviese en un potro de tortura que te estira más y más hasta que sientes como tus miembros se separan del cuerpo .Era parecido
Y empezó a ponerle lo que parecía un vibrador gigante en su coño, lo amarró con cinta americana para que no pudiese tirarlo a un lado con las sacudidas que sabía que le provocarían, tras eso, colocò lubricante en su agujero trasero, ella le miraba con precaución, no sabía lo que iba a hacer y sabía muy bien el peligro que eso representaba. Metió un dedo, apenas lo sintió, luego empujó dos dedos, le dolió un poco y empezó a notar un objeto puntiagudo abrirse paso por su ano, era largo y al final una especie de bola, que hacía de tapón.
D-Ya que estás tan ávida de placer, voy a darte un placer letal. Espero que quede algo de ti cuando vuelva, porque no hemos terminado tu y yo tenemos asuntos pendientes aún. Yo voy a darme una ducha, y tú te vas a bañar en lágrimas y tus propios fluidos.-Presionó un mando que tenía en la mano, y lo que me había metido en el ano, empezó a vibrar muy fuerte, y el que tenía encima de mi coño, también. Era demasiado, y solo de pensar que me dejaría allí quien sabe cuánto tiempo…no iba a quedar de mí, ni una gota que exprimir cuando recogiese las sobras que quedasen. La primera corrida sucedió casi al instante, fue demoledor lo que sentí, pero aquello seguía atormentándome, y lanzándome una y otra vez a cielos de colores irreales, a delirios que pasaban por mi mente en esa cruz de tormento en a que me había crucificado con sus hechizos de mago....
•Acababa de ducharme, pues recién me había dejado en medio de mi habitación tirada en el suelo, desnuda, sudada, e insatisfecha, se había enfadado conmigo, yo ya no oponía resistencia, no me había atado ni nada por el estilo pero según él no me notaba lo suficientemente motivada. Y antes de dejarme así, me dijo que me haría estar motivada, que me duchase y descansase. Así que eso hice, me enjaboné y me aclaré con agua. Salí de la ducha, me puse la bata que siempre me hacía llevar, y me tumbé hasta quedarme casi dormida.
Poco me duró el sueño. De pronto escuché la puerta abrirse de golpe, y le vi con una cara de loco que me hizo levantarme y arrinconarme contra la pared-
D-¿Creías que te dejaría descansar, así por las buenas?-Tenia algo detrás que escondía.
-Lo siento, de verdad, es que no sé qué me ocurre-Mirada baja....
D-No me importa, no tienes opción-Y se acercó rápidamente hasta mí.
Estaba entre cautelosa y pensando en que estaba harta, miré y vi que se había dejado la puerta abierta, y no lo pensé, pegué un salto y corrí, él se abalanzó para atraparme, casi lo consigue pero escapé y corrí por el pasillo, hasta que llegue a otra puerta, y al intentar abrir estaba cerrada.
-¡Joder!-Me di la vuelta y estaba mirándome, su mesa estaba entre los dos. Y yo intentaría jugársela. Aunque probablemente me acabaría atrapando.
D-¿De verdad quieres jugar al gato y el ratón? Piensa que lo que acabas de hacer te va a salir muy caro, y si sigues con esto, añadiré más leña al fuego, ¿Entiendes? Vas a tumbarte sobre la mesa, ahora.-Hablaba con la voz muy tensa-
-¿Jugar? ¿Acaso no has jugado tu todo lo que has querido conmigo? No lo haré, si estoy cumpliendo condena...¡Cometeré el crimen por el que he sido encarcelada!-Me estaba casi riendo, para qué llorar, si ya todo se veía venir. Prefería llegar hasta el final que rendirme como una cobarde.
D-¿De veras quieres eso? Bien.-Se impulsó, se abalanzó por encima de la mesa, me cogió de los hombros y tiró de mí hacia delante, quedando los dos medio tumbados en la mesa. Yo me resistía intentando deshacerme de sus brazos y sus manos, pero no me soltaba.
-¡NO! ¡Suéltame!–Mientras, sacó unas esposas, y me las puso en un abrir y cerrar de ojos. Ya no había vuelta atrás, estaba perdida, otra vez.
D-Cazada.-Se levantó, y me levantó a mí con él. Me lamió el cuello y mordiéndome la oreja me susurró.
D-El gato atrapó al ratón. Bien, ahora vas a ver lo que ocurre cuando me desobedeces. Vamos.-Empezó a arrastrarme, pero en dirección a un cuadro grande que había en su despacho, pulsó un botón oculto en la estantería de sus libros, y el cuadro se abrió mostrando una puerta de acero. Él puso su dedo corazón en un lector digital de huellas, se escuchó un leve ruido, y la puerta se abrió. Vino hacia mí, y me arrastró, yo no quería entrar dentro, si estaba tan oculto, no quería ni pensar lo que sea que hubiese allí dentro.
D-Ven aquí. Entra dentro.-
Y cuando al fin estábamos dentro, las palabras se quedaron mudas-Todo era blanco, paredes blancas, era una sala grande, y en ella había artilugios, máquinas y demás aparatos muy extraños, aunque no daban confianza..
D-¿Te preguntarás que es, no? Esta es mi sala de castigos. No todo lo que hay aquí está destinado a causar dolor únicamente, algunas cositas, son muy placenteras. Pero otras, como aquella que ves allí frente a ti, son especiales para un castigo severo.-Yo miré en aquella dirección, y vi lo que parecía una estrella gigante de 5 puntas, de acero que tenía colgando correas, y en una de las puntas algunos cables colgaban de ella. Solo de mirarla ya me recorrió un escalofrío.
-¡Eres un monstruo!, ¿Qué diablos es eso?
D-Eso, querida, es una de mis cositas preferidas. Te presento a mi estrella infernal.
D-Tú y ella vais a ser muy amigas, me parece-Y me arrastró de las manos esposadas en dirección a la estrella. Poniéndome enfrente de ella.
D-Voy a explicarte cómo funciona. Solo para que te hagas una idea de lo que te espera. Primero, te colocaré en ella, si te fijas son cinco puntas, cinco extremidades. Piernas, brazos y cabeza. Después te ataré a ella con esas correas tan bonitas de cuero, y también tendré que sujetarte por el centro con un arnés especial, para que no salgas volando literalmente. En tu cabeza colocaré esos cables, que me mandaran tus lecturas cerebrales a mi pc, para controlar que no te dé un derrame o algo parecido. El resto lo vas a averiguar ahora mismo cariño-Y me llevo con él-
-Noo déjame-Mis pies se habían abierto porque me arrastraba sin piedad. Me cogió en brazos, y me tumbó encima de la estrella, primero me inmovilizó un pierna y luego la otra, y las amarró con las correas, pero yo me retorcía aun con las manos esposadas casi le doy un puñetazo en la cara, pero me paró el puño a tiempo .Entonces me quitó las esposas y también mis manos quedaron amarradas a la estrella. Fué clocándome rápidamente los cables en la nuca, la parte lateral de la cabeza y la frente. Y pasó una pieza de acero por encima de mi cabeza, que me la sujetaba para que no se moviera ni tampoco yo pudiese hacerlo.
D-Todo casi listo ¿Estás preparada? Como voy a disfrutar de esto, ¿Sabes? Hasta me ha venido bien que me provocases, me va a encantar escucharte gritar y llorar.-Empezó a apagar todas las luces, quedando todo oscuro. Y la estrella se iluminó de color azul neón, casi cegaba su brillo. El pulsó un botón, y comenzó a levantarse.Hasta quedar en pie.Era imponente.
D-¿No dices nada? ¿Tan valiente que estabas? Da igual pronto gritarás. Comencemos. Y giró una ruedecita en el mando de control-
La estrella empezó a girar lentamente, pero iba subiendo de velocidad, y realizaba giros bruscos. Hasta que alcanzó la velocidad que él había seleccionado. Solo se veía el brillo de la estrella, nada más.
D-¿Has disfrutado este paseíto? Ahora viene lo bueno.-Y pulsó el botón rojo del comando de botones.
-AHHHHHHH AHHHHHH-Solo se escuchaban mis gritos desgarrando el silencio.
No solo aquella máquina infernal me estaba haciendo perderme quería vomitar, era peor que una montaña rusa, y ahora desde las esquinas de la misma estrella, me estaban pegando con algo muy fino que cortaba mi piel como si fuera mantequilla, sentía como gotas de sangre ya bajaban por mi cuerpo, pero lo peor llego después, cuando pensé que habían cesado los azotes con lo que sea que fuese, fui rociada con algo, que me hizo retorcerme gritando.
D-Tus gritos son música para mis oídos, cielo. Espero que te guste, porque ya que no has querido montarte en mí, vas a estar toda la noche montada en ella. Desangrándote gotita a gotita, gritando hasta te quedes sin voz. Me suplicarás que vuelva por ti, y no lo haré. Mañana por la mañana, espero que estés motivada para mí. Chao cielo-Y me mando un beso al cerrar la puerta-Yo no podía creerlo, me moriría de estar toda la noche así, se había formado un charquito de sangre en el suelo, y me escocia tanto la piel, como si tuviese cristales clavados a ella. Seguía girando tan rápido que no podía ver nada. En ese momento deseaba matarle…Pero quizás quien muriese seria yo, y a decir verdad casi podía desearlo. Solo así sería libre de esto. Pero las cosas no son tan fáciles.
Había dejado una sorpresa, que solo se activó pasadas 3 largas horas de dolor y desesperación. Estaba ya sumida en mi caos, cuando noté como algo justo en mi coño, empezaba a vibrar muy fuerte, casi me desmayo cuando pasó. Me dejé llevar, estaba muy excitaba hacía tiempo, si pudiese tocarme podría sacar mis dedos borrachos de la miel que ahora estaba entre mis piernas. Y aquello me estaba haciendo llegar al límite, ahora sí que gritaba pero de placer. Estaba casi al borde del abismo total, cuando se detuvo. No podía ser, joder.
-Maldito seas!! Te Odio!-Estaba rabiosa.-
De nada servía gritarle, parecía que realmente se había largado a su despacho o quizás incluso estaría durmiendo tan plácidamente en su cama. Cuando me calme un poco, todo lo que pude calmarme puesto que aunque el placer hubiese parado el dolor seguía igual, girando y girando, sangrando, recibiendo azotes y la piel tan roja como mi sangre. Al cabo de un rato el vibrador volvió a activarse nuevamente, y volvió a detenerse cuando estaba al borde del orgasmo. Y así toda la noche, y el tiempo que estuve, que me pareció más que una eternidad. Era delirante. Hasta que la estrella empezó a detenerse, y los azotes cesaron. Se encendieron las luces, y él me recibió en sus brazos que llevaba envueltos en una toalla grande para no mancharse de mi sangre. Yo estaba tan agotada, que sabía que no podría dar ni un solo paso. Me derrumbaría. Él me trasladó a su sala de enfermería, me tumbó en la camilla, y empezó a curarme las heridas, escocían, porque tenía la piel en carne viva, heridas profundas. Yo no decía ni una sola palabra. No tenía fuerzas. Y tampoco quería hablarle. No ahora.
D-¿Que calladita estamos hoy no? Veo que mi preciosa estrella te ha dejado suavecita. Date la vuelta-Mientras me ayudaba a darme la vuelta para curarme las heridas de la espalda.
Cuando terminó, me tapó con una sábana y se acercó de nuevo a mí.
D-Ahora vas a dormir, primero porque lo necesitas, y segundo porque necesito que estés en forma para esta tarde. Y si no quieres repetir con mi estrella infernal, más te vale que te portes bien.-Me frotó con un algodón y algo muy frio en el cuello, y me puso una inyección. Ja seguro que me estaba drogando, para variar.
D-Es para el dolor, nada más. Da gracias de que soy considerado, cuando no lo has merecido. Dulces sueños-Y se fue sin mirar atrás. Lo último que recuerdo, fue escuchar la puerta cerrarse con llave, y yo me deje caer a los brazos de Morfeo. Rezando porque lo que me haría no me dejase peor de como ahora estaba.
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