viernes, 5 de mayo de 2023

Tarta con sabor a placer/Relato Dominación🔥✍️

❗🔴Aclarar, que... no conozco demasiado de este mundo, solo lo básico, creo,  y por tanto, puedo cometer errores. Escribo siempre desde el respeto, solo por y para entretenimiento y, por supuesto, placer. Todos mis relatos, son erotismo oscuro, terror y fantasias, pero no es BDSM como tal, aunque tenga bastantes pinceladas de ello, no quiero confusiones.  Aclarado esto, disfrutad de la lectura. Un saludo🔴❗

•Él me estuvo instruyendo para que cocinase una tarta de fresas, yo no tenía ni idea, pero seguía sus instrucciones mientras estaba sentado y me observaba, a pesar de que me ponía nerviosa, conseguí hacer una tarta preciosa y deliciosa.

Fuí la primera en probarla.

Y-Cierra los ojos y abre la boca-Se puso en pie y se acercó lentamente a mi, cual tigre enjaulado sediento de sangre.

Abrí la boca y cerré los ojos obedientemente, aún sentía vergüenza por hacer aquellas cosas, pero,¿No podía hacer mucho más, no?.

No escuchaba el tintineo metálico de una cuchara, ni escuchaba nada, y me estaba empezando a poner más nerviosa aún. De pronto, noté como me metía un trozo de tarta con sus dedos en mi boca, era bastante grande, estaba deliciosa, muy dulce, pero no podía saborearla porque no solo había metido la tarta dentro, si no que también, dos de sus dedos, los cuales, estaban jugueteando junto con mi lengua y la tarta, movía sus dedos revolviéndolo todo cual batidora, sus dedos tocaban mi campanilla, y no podía tragar si quiera.

-Mhmhmhmh-No podía pronunciar claramente nada.

Y-Shhhh, un dulce no amarga a nadie, ¿No? Ahora voy a sacar mis dedos, pero no vas a tragar nada, ¿Entendido? –Sacó sus dedos despacio de mi boca, y fue restregándolos por todo el perfil de mis labios, por las comisuras, por la cara, debía de parecer una tarta humana.

Y-Así me gusta, buena chica. Me gustan las buenas chicas, ja, no, estoy bromeando, prefiero a las nenas malas, ya sabes que yo soy un papá muy ...“Bueno”, ¿No, mi niña?-Estaba de tan buen humor, que me daba bastante miedo, más aún de esta forma, porque detrás de eso se escondía la bestia incontrolable. Y no tardó en hacer acto de presencia.

Me agarró violentamente del cuello y me llevó arrastrando hasta que mi espalda dió contra la encimera, su pierna estaba haciendo presión entre las mías, y su mano en mi cuello apretaba a cierta presión pero sin llegar a ahogarme, entonces me besó con glotonería, metió su lengua en toda aquella fiesta de fresas, bizcocho, nata y miel que había dentro de mi boca, siguió con ese beso succionador, hasta que me percaté que se había comido toda la tarta y no había dejado nada para mí, el muy goloso.

Pero eso no fue todo, cuando terminó, comenzó a lamerme con la lengua por donde antes había manchado con sus dedos, me lamió la cara, y los labios, y por último, se alejó de mi soltándome, y mirándome fijamente, se lamia los dedos, los chupaba cual apasionado eros, metía su dedo corazón en su boca y lo sacaba provocadoramente, yo estaba muy caliente, ya no me importaba el miedo, me daba igual que le diese un arrebato de ira y me matase en su manicomio, solo quería…solo quería lamerlo de pies a cabeza.

Y-¿Así que la niña buena, quiere portarse mal, eh?-Me estaba desafiando abiertamente a que lo hiciera, yo lo sabía, él lo sabía, y ambos sabíamos que cuando dos dragones tiran fuego, el infierno es su reino.

Tomé la iniciativa, como sabía que le gustaba, me arrodillé en el suelo, y gateando fui hasta llegar a sus pies, besé sus zapatos, manchados de azúcar glas y harina, él se inclinó y levantó mi falda para darme un azote en una nalga, fue erótico, no destinado a causar dolor, estaba juguetón, lo sabía por la forma en que me estaba tocando, con lascivia, con lujuria. Yo empezaba a tirarle de los pantalones para bajárselos, eran sport, sueltos a la cadera, caerían enseguida, quería sentir su piel en contacto directo con la mía. Pero antes de hacer un intento, me alzó la barbilla, me beso en la frente, entonces la tortilla se dió la vuelta.

Y mi mundo se puso del revés 

En menos de un segundo me vi arrastrada por el pelo hasta estar tumbada en la mesa de la cocina. Donde me quitó la falda, el top, y la ropa interior, dejándome desnuda.

Y-Me he quedado con hambre, quiero más tarta, y la quiero de ti. Eres mi mesa, no te muevas, si se cae un solo trozo de tarta, habrá consecuencias, ¿Queda claro?.

Fué colocando pequeños trozos de tarta,y tambien esparció la nata con sus manos por todo mi cuerpo, se dedicaba a devorarla suavemente dejando besos en mi piel, a veces mordisqueaba mis pechos, me hacía cosquillas, y yo no podía moverme, pero era imposible cuando le sentí llegar al último trozo, donde había puesto una fresa gigante, justo en mi monte de venus.

-Mmmm dios, si, dios—Solo gemía loca de placer mientras sentía su boca torturarme, hacía rato que me estaba llevando al abismo, me empujaba y después me salvaba con sus alas, no me dejaba caer en picado hasta estrellarme en un maldito éxtasis sin fin. Me estaba matando, y ahora sentirle en ese lugar, donde sabía que si me tocaba una sola vez explotaría sin frenos era demasiado, demasiado para ser descrito.

-Dios NO. Soy YO. Adorame- Su voz era tremendamente caliente y seductora.

Estaba gimiendo tan alto que me quedaba sin voz, ya sonaba ahogada, ronca, entonces se detuvo por completo cuando vió que arqueaba mi espalda buscando más fricción, más contacto contra su lengua, contra esa bendita serpiente que se metía en los rincones de mi carne de niña y de mujer.

-No pares joder, no pares-Me había enfadado, que me dejasen a medias era algo que no toleraba muy bien, tanto en el sexo como en todo, si se empieza algo, se termina.

Me arrepentí de haber dicho eso durante las 2 horas siguientes.

Me había atado con cinta aislante a la mesa de la cocina donde ya estaba tumbada, mis brazos estaban atados por encima de mi cabeza, por las muñecas en forma de cruz, me había metido las bragas en la boca y se había dedicado a hacer que me corriese hasta que lloraba suplicando que parase. Había perdido la cuenta de los orgasmos que fueron, y eso añadió un castigo adicional para después, pues me ordenó que contase las veces que tenía uno, porque al final me preguntaría la suma total de ellos.

¿Pero cómo diablos podía estar concentrada en contarlas, si me estaba muriendo literalmente millones de veces?

Si sentía que mi clítoris estaba en llamas, me dolía el mínimo roce, al principio comenzó con su lengua, luego continuó con distintos vibradores, perdí la cuenta de cuantos usó, solo sé que gritaba como poseida por un demonio, la mesa se tambaleaba con las sacudidas de mi cuerpo encima de ella, y ya hacía rato que había conseguido escupir las bragas de mi boca, pero no le importaba escucharme, al contrario, parecía incitarle más, y más el oír mis lloros, mis suplicas ,mis gritos de agonía placentera. Ya no conseguía verle con claridad, entre las lágrimas que distorsionaban mi visión, y el cansancio abrumador que me estaba doblegando.

-¡Grita. Grita más! ¡Grita por mí!- Me gritaba euforíco y poseido por una pasión oscura.

Solo recuerdo que él último antes de perder la conciencia...fué un tormento.

Antes de desvanecerme por completo, me besó con furia, con rabia, mordiéndome y estirando mi labio inferior hasta que me hizo sangre, noté el sabor salado en mi boca, y entonces hizo algo extraño, se mordió su propio  labio haciéndose sangre igualmente, y volvió a besarme, un beso de sangre, la unión sagrada de la esencia vital y más pura. Esta vez, lo hizo lentamente tan dulce, y suave que fue como un anestésico de efecto inmediato…pues no recuerdo más. Caí en un sopor...

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